Consejos para evitar los kilos de más que son el resultado del hambre emocional que propicia la ansiedad.

Existen distintos tipos de hambre. El hambre saludable es aquella sensación condicionada por la experiencia fisiológica del ser humano que, necesita tomar alimentos. Por el contrario, el hambre emocional es esa ansiedad de comer como si no hubiese un mañana, con una mayor preferencia hacia alimentos poco saludables cuando se consumen en exceso. ¿Cómo puedes saber si comes por ansiedad? Por cómo te sientes después de haber disfrutado esos alimentos.
Tal vez los has disfrutado en un primer momento, en el instante de probarlos, sin embargo, luego han dejado en ti el peso de la culpa o la baja autoestima. Cuando te alimentas por una necesidad fisiológica te sientes bien porque esos alimentos han calmado el hambre real. Por el contrario, cuando comes con la urgencia de las emociones, esa alimentación compulsiva genera un círculo de negatividad que te lleva a encontrar en la comida un refugio psicológico.
Uno de los síntomas de una persona que come de más por ansiedad es que no tiene verdadera voluntad para moderarse ante ciertas tentaciones, por ejemplo, el chocolate. El ser humano puede establecer distintas relaciones con la comida. Es motivo de dolor caer en la trampa de intentar llenar las frustraciones e insatisfacciones con una ración de dulce.
¿Cómo dejar de comer por ansiedad? En este post te damos ideas.
Por medio de un proceso de coaching nutricional puedes tomar autoconciencia a partir de tus propios hábitos para eliminar aquellos que sobran, fortalecer aquellos que te hacen bien y desarrollar nuevos recursos con los que afrontar esta situación. El coaching nutricional puede ayudarte especialmente porque la clave del éxito de este proceso reside en la motivación emocional constante.