Explicando el dolor a un paciente, escucharle e interactuar con él es imprescindible. Gifford nos presenta el caso de Kate, una paciente que llega a su consulta por primera vez con dolor lumbar de larga evolución. Nos da las pautas sobre cómo dirigir la primera consulta y las siguientes. También advierte de que, a veces, la cosa se complica y el ejemplo que nos presenta, sería, digamos, “un caso ideal”.
Primera sesión de Fisioterapia
Habrá que hacer una buena valoración para descartar “red flags” (banderas rojas) y comprobar si los tejidos son relativamente capaces de ir siendo sometidos, poco a poco, a la carga. Para esto último, podemos hacernos una pregunta muy útil: ¿es el dolor desproporcionado de acuerdo a un posible daño o vulnerabilidad tisular? En caso de que la respuesta sea positiva, hay que considerarla como una situación en la que el problema no es tisular, y además, el tejido es totalmente viable de participar en el proceso de carga progresiva necesario para la “curación del dolor”. Este hallazgo hay que comentárselo al paciente: “el problema no es tu tejido”. Empezamos así a cambiar las vías superiores (basadas en el razonamiento) y a modular los malos hábitos de las vías bajas (que procesan la información de manera emocional). Para entender mejor estos dos conceptos podéis consultar la entrada El cerebro: procesando Baobabs y Rosas.
En primer lugar, hay que valorar fuerza muscular, reflejos y sensibilidad. Lo ideal es ir explicándole al paciente todo lo que hacemos y para qué, incluso haciéndole demostraciones con nuestro propio cuerpo. También debemos comprobar las pruebas de imagen e informes que nos traiga.
Cuando los tejidos no se usan se debilitan, provocando lo que podríamos llamar un síndrome de vulnerabilidad tisular. El Sistema Nervioso Central (SNC) reconoce que el tejido no está muy sano y por ello mantiene altos niveles de sensibilidad y reactividad. Es decir, domina “the low road” o lo que es lo mismo, la actividad de las vías bajas.
Si además la parte consciente, “the high road” o vías superiores, está de acuerdo con lo que hacen las vías bajas, es decir, se siente miedo y preocupación ante el dolor y esta negatividad vence…la sensibilidad y reactividad van en aumento.
Después, debemos analizar con los propios pacientes las “yellow flags” (banderas amarillas) psicosociales.
Si nunca habías oído hablar de las banderas amarillas o psicosociales debes saber que si quieres predecir si un dolor de espalda se va a cronificar, o no, los mejores predictores de ello son estos factores psicosociales y no la mayoría de hallazgos físicos o biomédicos que a veces se tienen en cuenta…Por ejemplo, altos niveles de estrés y dolor al comienzo de un cuadro clínico, acompañado de dolor continuado, abandono de las actividades y el trabajo normal del día a día…predicen mejor una pobre mejoría que ningún escáner, radiografía o hallazgo en un examen físico…Louis Gifford
Los pacientes con altos niveles de dolor suelen hablar mucho de sí mismos. Gifford los llama habitualmente: “me, me, me, it´s all about me patients”. Además, por lo general, no suelen concentrarse ni escuchar demasiado a los demás. No les resulta fácil. Por eso, es muy importante planear cómo queremos transmitir la información. Se trata de dar pequeñas dosis de información combinadas con experimentos (la propia experiencia de lo que les explicamos es la forma más sencilla de entender y aprender) y actividades físicas.
Son pacientes que me recuerdan a lo que la medicina llama “The Heart Sink Patient” , pacientes que por lo general exasperan, abruman y finalmente vencen a los doctores…Son bastante retadores, pero ya he aprendido a dejar la presión a un lado y disfrutarlos. Tener tiempo es muy importante para el trato con ellos… Louis Gifford
Después de haber hecho toda la valoración del paciente y llegar a la conclusión de que todo está bien (es decir, no hay ningún problema físico lo suficientemente importante que explique la gravedad del dolor), lo más difícil es explicarles cuál crees que es el problema y que te crean…
Gifford nos sugiere algo así:
Soy un fisioterapeuta con especial interés en abordar y tratar problemas de dolor procedentes de huesos, articulaciones, nervios y músculos. Algunos médicos de familia también tienen intereses especiales pero la mayoría son expertos en hacer una visión general de los problemas de salud, saben de muchas enfermedades y usan medicinas para tratarlas. Por eso, algunos problemas más complicados requieren de especialistas. El problema es que la medicina no tiene una especialidad en el dolor continuado procedente de los diversos tejidos del cuerpo. El médico, en tu caso particular, te mandó a tres cirujanos ortopédicos, que son buenos reparando huesos, tendones…y reemplazando articulaciones…También son buenos buscando anomalías significativas en radiografías u otras pruebas de imagen y conocen algunos test básicos como los que yo te he hecho, para valorar tus músculos y reflejos. En general, todos los médicos y especialistas son muy buenos buscando e identificando enfermedades serias. Desgraciadamente, no son tan buenos demostrándole al paciente que su enfermedad no es tan grave como parece y dándoles seguridad y coraje…
En algunos casos, como es el tuyo, como no han podido ver ningún disco o articulación facetaria comprimiendo tus nervios, han culpado a lo único que han visto en las pruebas de imagen: el problema de la degeneración, relativo a los cambios por el envejecimiento (que no tiene por qué ser un problema)…
Una cosa sí es cierta: te han visto muy buenos especialistas y todos han descartado que tengas una enfermedad seria, así que puedes estar tranquilo/a.
Kate es una paciente con una fuerte sensibilidad al movimiento. Es incapaz de hacer una flexión lumbar desde la posición erguida. En estos casos lo mejor es que los movimientos que queremos conseguir se realicen poco a poco, nunca provocando dolor. De esta manera, se consigue que los circuitos de dolor y movimiento vayan rompiendo sus relaciones.
Los movimientos no tienen que ser unos en concreto, de hecho, lo mejor es experimentar con el propio cuerpo. Deben estar enfocados a conseguir lo que el paciente no es capaz de hacer de manera natural. Primero se los debemos enseñar y decirles que prueben hasta donde se sientan cómodos, no les vamos a forzar.
Algunos de los ejercicios pueden ser:
– Boca arriba: cogerse una pierna al pecho, luego la otra. Cogerse las dos juntas. Puentes, elevando los glúteos desde el suelo. Mover solo una cadera sin que se desestabilice la otra.
– A cuatro patas: levantar y estirar pierna y brazo contrario. Doblar una rodilla hacia la barbilla. Sentarse sobre los talones en la posición de rezo musulmán. Ir bajando hacia el suelo hasta colocarse en posición de esfinge.
– Tumbado de lado: colocarse acurrucado. Estirarse desde esa posición. Volverse a acurrucar y cogerse una rodilla al pecho.
– Sentado: flexionarse hacia delante llevando el pecho a las rodillas (con las manos en las rodillas para controlar el movimiento). Enderezarse. Inclinarse a los lados. Rotar hacia uno y otro lado.
Es importante que mantengamos la comunicación verbal con el paciente sobre los ejercicios. Puede indicarnos cómo se siente según la siguiente “escala”:
– Feliz, satisfecho de poder hacerlo.
– Seguro.
– No muy seguro.
– Un poco nervioso.
– Para nada entusiasmado.
– No puedo hacerlo.
Para nada debemos mencionar el nivel de dolor mientras hacemos los ejercicios. No se debe preguntar si ha bajado o cómo está en una escala del 1 al 10, dónde se localiza en este momento, nada de eso.
Una primera sesión acabaría por aquí y nos habría llevado alrededor de hora y media o dos horas, por eso decíamos antes que hay que contar con tiempo para estos pacientes.
Antes de finalizar conviene dejar claros todos los aspectos sobre los que se ha estado hablando. Los principales puntos serían:
…No tienes ningún problema serio en tu espalda (o donde sea). No hay huesos rotos, discos comprimiendo nervios, artritis severa, cáncer, ni ninguna enfermedad que afecte a tu sistema nervioso… Por qué sufres tanto dolor es algo de lo que hablaremos en la próxima consulta. De momento, solo quiero que entiendas que, a veces, algunos circuitos medulares y cerebrales pueden procesar el roce suave y los movimientos del día a día como algo doloroso. Es como si esos estímulos fuesen enviados a una dirección equivocada.Louis Gifford
Me gusta escribir un resumen de lo que hemos hablado durante la primera sesión y mandárselo en un e-mail al paciente. Suelo personalizar la información porque las anotaciones estandarizadas raramente se leen. Suelo empezar la nota diciendo que la lean y hagan una lista de todas las preguntas que les vayan surgiendo.Louis Gifford
Daos cuenta de que el hecho de que ella crea que tiene EM es, probablemente, culpa mía. El hecho de mencionarle algo malo a un paciente con estas características puede facilitar que empiece a creer que eso malo es lo que le ocurre. En la sesión anterior mencioné banderas rojas, graves enfermedades neurológicas, dolor de ciática, etc., en ese momento supe que podía ser un problema, pero por otro lado pensé que Kate es inteligente y creí que podría manejarlo. Las cosas que decimos a los pacientes son algo serio y para tener muy en cuenta, pero la deshonestidad del pasado, ese “no queremos preocupar al paciente innecesariamente” a menudo conlleva más problemas, preocupación e incertidumbre.Louis Gifford

La importancia de la frase el “top-down durante el bottom-up” significa que los pacientes, mientras hacen los ejercicios específicos que les corresponden, les digo que canten, escuchen música, vean la tele o piensen en cosas agradables…No soy para nada aficionado a las terapias de equilibrio muscular que hacen a los pacientes concentrarse en determinados músculos y movimientos que son de alguna forma “correctos”. La noción de los malos patrones de movimiento es un peligro para la espontaneidad de nuestra existencia. Dejémoslos para las estrellas del deporte…Louis Gifford

Se le dice que monitorice en una tabla el progreso en las caminatas.
Siguientes sesiones de Fisioterapia
Tras las tres primeras sesiones, se van distanciando las citas (cada 10 días aproximadamente).
En la cuarta sesión, Kate demuestra un cierto interés por aliviar su molestia en la espalda mediante terapia manual (lo que demuestra el incremento de la confianza con el terapeuta). Aunque ha mejorado mucho su día a día en tan solo alrededor de dos semanas, como es normal, sigue dolorida.
Dado que cuando ella misma se toca la espalda (al ducharse o secarse) no siente dolor, se comienza con un ejercicio que consiste en reproducir con una toalla los movimientos al secarse, pero siendo consciente de los mismos. Así, consigue darse cuenta de que normalmente lo hace sin pensarlo y no le duele, de manera que el dolor es una cuestión que depende del contexto.
Una vez que tiene la idea de lo que ocurre y se siente cómoda haciendo ella los roces con la toalla, Gifford intenta reproducirlo con la misma presión…poco a poco ella se va relajando.
De los roces se pasa al masaje y, alrededor de 1 o 2 meses después, se pueden hacer movilizaciones al uso. Para ello, a veces hay que pasar por distintos ejercicios, aplicar presiones en distintas posiciones, etc. Se trata de actuar y pensar como un neuro-fisio. Olvidar la terapia manual purista y pensar en LA FUNCIÓN Y LA VIDA REAL.
Ésta es la undécima entrada del análisis de la obra de Louis Gifford Aches and Pains, por parte de Inés Vicente y Goretti Aranburu. Puedes leer el primer artículo basado en el trabajo de Gifford en Louis Gifford: encuentros y desencuentros con el dolor, el segundo en Curación de tejidos y adaptación, el tercero en Autopista hacia el dolor… o no el, el cuarto De qué depende la experiencia del dolor, el quinto Modelo de orgamismo maduro, el sexto en Dolor crónico, tranquilidad y exposición gradual, el séptimo en Sistema somatosensorial, el octavo en Estrés y dolor, raíces comunes, el noveno El cerebro: Procesando baobabs y rosas y el décimo Estrés crónico.
Bibliografía
Libros
– Aches & Pains. Louis Gifford.
-Descartes´ Error: Emotion, reason and the human brain, de Damasio AR.
-The feeling of what happens. Body, emotion and the making of consciousness, de Damasio AR.
-Looking for Spinoza. Joy, sorrow and the feeling brain, de Damasio AR.
-Cry of the Damaged Man: A Personal Journey of Recovery, de Moore T.
Artículos
Koyama T, McHaffie JG, Laurienti PJ, Coghill RC. The subjective experience of pain: where expectations become reality. Proc Natl Acad Sci. 2005; 102(36): 12950-5.
Lederman E. The myth of core stability. Journal of Bodywork and Movement Therapies. 2010; 14: 84-98.