Flores de Bach: Brezo

Para el remedio sólo puede utilizarse la variedad C. vulgaris; no confundir con la Erica, de flores rojas. Las flores de C. vulgaris son de color malva rosáceo (blanco a veces) y se agrupan en espigas.
'Yo y sólo yo'
Las personas que necesitan tomar el remedio brezo, suelen obsesionarse consigo mismas. Están tan absortas en su mundo particular que no se interesan por los problemas de los demás. Como en el fondo tienen miedo de sentirse solos, acaparan a todo el que tienen a mano y tratan de hacer de él su público particular: hablan y hablan sin parar sin importarles demasiado quién sea el interlocutor.


El resultado de esta actitud es que los demás tratan de evitarlos, con lo que, finalmente, terminan tan solos como habían temido. Piensan, erróneamente, que deben buscar en los otros aquello que sólo encontrarán dentro de ellos mismos, esto es, la autoconfianza para superar el miedo.
Una infancia sin afecto

Los niños con temperamento brezo son fácilmente reconocibles por su tendencia a interrumpir las conversaciones de los adultos y no permitir que continúen. Si alguno de los progenitores les reprende, se las ingeniarán para encontrar otra forma de llamar la atención.
El remedio brezo ayuda a ver las cosas con distancia para poder así apreciar los problemas tal y como son. Permite ser más abierto en la relación con los demás y centrase menos en uno mismo. Con la ingesta del brezo, los caracteres brezo aprenden a escuchar y a compartir sus preocupaciones de forma efectiva, sin descargarlas con el primero que encuentren.
Fuentes de información:
- 'Nuevas Terapias Florales de Bach', de Dietmar Krämer, ed. Sirio.
- 'Los secretos de las Flores de Bach', de Jeremy Harwood, ed. Taschen.
- 'La Curación por las flores', de Dr.Edward Bach, ed. Edaf.
- 'Flores de Bach. Manual para Terapeutas Avanzados', de Ricardo Orozco, ed. Indigo.
- Notas del Seminario sobre Flores de Bach impartido por la terapeuta Mª del Mar de la Oliva.