
El olivo perenne del Mediterráneo florece en primavera, en diferentes meses según el país. Pertenece al grupo de la indiferencia hacia el presente y está relacionado con el principio de la regeneración y el equilibrio restaurado.
El Dr. Bach encontró en esta flor el remedio "para los que han sufrido mucho mental o físicamente y están tan agotados y cansados, que se sienten sin fuerzas para hacer el mínimo esfuerzo. Para ellos la vida cotidiana representa un duro trabajo carente de placer".
El estado olive negativo, también puede producirse después de situaciones de crisis en las que se utiliza una gran cantidad de energía: una grave dolencia física, largos regímenes alimentarios, un período prolongado de falta de sueño, después del cuidado de un enfermo con una larga enfermedad, pérdidas afectivas, divorcios, guerras, operaciones, etc.
En general, administraremos olive en estados de gran fatiga física y mental, en los que el individuo está exhausto y sin reservas.


No hay que confundir las propiedades del olivo con las de otra flor, el hojaranzo, que también se utiliza para el cansancio, aunque de otro tipo. Olivese emplea ante el agotamiento total del alma, la mente y el cuerpo. El hojanzo, en cambio, es más útil cuando el cansancio es más bien mental: por la mañana, el individuo cree no poder cumplir con sus cometidos, pero a medida que transcurre el día se hace evidente que sí lo consigue.
Fuentes de información:
- 'Nuevas Terapias Florales de Bach', de Dietmar Krämer, ed. Sirio. - 'Los secretos de las Flores de Bach', de Jeremy Harwood, ed. Taschen. - 'La Curación por las flores', de Dr.Edward Bach, ed. Edaf. - 'Flores de Bach. Manual para Terapeutas Avanzados', de Ricardo Orozco, ed. Indigo. - Notas del Seminario sobre Flores de Bach impartido por la terapeuta Mª del Mar de la Oliva.