No podemos negar que en nuestra cultura tenemos tendencia al consumo, vivimos en una sociedad capitalista que nos invita a consumir cada vez más. Los mensajes son explícitos e implícitos y están por todas partes. Muchas de estas creencias erróneas y mensajes se han transformado en grandes mitos que hemos adquirido sin cuestionarlos. Vivimos en torno a ellos y tomamos decisiones en beneficio del consumo. Os invitemos a que os cuestionéis estos mensajes para un consumo más responsable…
Se trata de mensajes que nos influyen y nos impulsan a comprar. Las empresas y grandes marcas saben muy bien como hacerlo, para ello se sirven de la psicología del consumidor. El neuromarketing está de moda. Si os fijáis tratan de engancharnos a través de las emociones y los sentimientos, para que recordemos sus productos y establezcamos un mayor vínculo con ellos.
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Como es de esperar las grandes marcas persiguen que consumamos cada vez más sus productos. Para ello invierten muchísimo dinero, estudiando los hábitos del consumidor y de sus clientes potenciales. Lanzan campañas publicitarias: por televisión, prensa, radio, propaganda y carteles publicitarios a pie de calle. Nos guste o no estamos continuamente expuestos a esa publicidad, y aunque no prestemos atención, nuestro cerebro sí que lo hace…
Muchos mensajes que lanzan las grandes marcas quedan impregnados en nuestros automatismos, en nuestra forma de ver las cosas e incluso de pensar. Nos hacen creer que necesitamos sus productos y que seremos más felices adquiriéndolos. Este es uno de los principales mitos que nos impulsa a comprar, creemos que vamos a ser más felices, nos están vendiendo felicidad.
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Las grandes empresas conocen nuestra debilidad por creer que estamos adquiriendo grandes gangas y que estamos comprando al mejor precio. Las rebajas son un periodo en el que los grandes almacenes consiguen que los consumidores vayan de forma frenética a buscar sus productos con descuento. Ciertamente lo consiguen, puesto que cuando vamos a las rebajas creemos que vamos a la búsqueda de un tesoro. Por lo general, acabamos comprando más que nunca, cosas que no necesitamos, y que incluso no pensábamos comprar; pero claro, al tratarse de una ganga el consumo se dispara…
Este mito es la clave de todo producto de marketing. La estrategia es hacernos pensar que necesitamos su producto, por múltiples causas: ya sea porque es lo último en tecnología, porque nos va hacer la vida más cómoda, estaremos más satisfechos con nuestras vidas, seremos más atractivos, aumentará nuestro éxito, etc. Como vemos los mensajes pueden ser de todo tipo y todos ellos tienen como objetivo crear necesidades que no teníamos para que compremos su producto. Solo tienes que mirar a tu alrededor, la mayoría de los productos podrías prescindir de ellos, no los necesitas, o no los necesitabas, ya que ahora te han hecho pensar que sí los necesitas.
Las grandes marcas no hacen pagos multimillonarios a los famosos que publicitan su marca por el simple hecho de ser famosos. Estas inversiones se hacen sabiendo la repercusión que tiene en sus consumidores. Si vemos al famoso que nos gusta con un reloj, traje o la fragancia que publicita, de inmediato ese producto será para nosotros más atractivo y querremos tenerlo. Juegan con la creencia de que si tienes ese producto te parecerás al famoso o la persona de éxito a la que admiras.
La manipulación es una de las estrategias más frecuentes de las grandes empresas. El marketing sirve para que consumamos cada vez más y compremos sin pensar demasiado. El consumo es responsable cuando nos paramos a reflexionar acerca de lo que necesitamos, adaptándonos a nuestro presupuesto y a lo que queremos gastarnos.
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