El H. Pylori es una bacteria con forma espiral que se desarrolla en las capas de la mucosa estomacal.
Para poder sobrevivir en el entorno ácido del estómago, utiliza su forma de espiral para introducirse en las capas internas del estómago, que son menos ácidos y además, secreta ureasa, una enzima que permite la conversión de la urea en amoniaco, de tal forma que alcaliniza la acidez del estómago.
Lo más habitual es se ingiera mediante algún alimento, agua contaminada o puede que incluso por boca a boca. Si además padecemos de hipoclorhidria estomacal, se facilita el sobrecremiento de esta bacteria.

Son diversas las molestias que pueden derivar del Helicobacter Pylori, estas son algunas:
A largo plazo puede provocar los siguientes problemas de salud:

Prueba de antígenos en heces
Esta prueba busca los antígenos del H. Pylori que desencadenan la respuesta inmunitaria.
Test de aliento
En este test se analiza muestras de aire que se obtienen respirando en una bolsa recolectora antes y después de tomar un líquido o pastilla y se revisan los marcadores de urea en las muestras.
Análisis de sangre
Busca anticuerpos que combaten el H. Pylori en una muestra de sangre
Biopsia estomacal
En el caso de que las pruebas anteriores no arrojen la información suficiente para un diagnóstico, se puede pedir una endoscopia. Mediante la realización de una endoscopia se toma una muestra de la capa de la mucosa estomacal y del intestino delgado y permite al médico realizar un examen a la biopsia para diagnosticar la infección.
En general, se suele utilizar tratamiento antibiótico consistente en la acción combinada de Metronidazol, subcitrato de bismuto potasio y clorhidrato de tetraciclina (Pylera), aunque puede variar según el profesional que lo paute. A mayores, se administra un Inhibidor de la bomba de protones.
Este tratamiento consigue erradicar la infección en un 80% de los casos, aliviando la gastritis y los síntomas asociados. Tras el tratamiento, se repite la prueba para confirmar la eliminación de la bacteria
Dieta tipo Fodmaps
El manejo habitual (aunque se adapta a cada caso) busca reducir la sintomatología asociado a Pylori mediante una dieta tipo Fodmaps que suele durar unas dos semanas y después se comienza a reintroducir los alimentos en base a la tolerancia.
Probióticos
En determinados casos, el uso de probióticos puede ser de utilidad para replobar la microbiota que puede quedar dañada por el consumo de los antibióticos y el IBP. Siendo las cepas de Saccharomyces Boulardii o algunos Lactobacillus como los más interesantes al afectar a la producción de la ureasa.
Si, en algunos casos el daño en la mucosa estomacal requiere de un tratamiento específico para recuperar por completo la funcionalidad