En esta ocasión compartiré un texto más serio, sobre la historia de la terapia online, ya que no es algo que surgiera espontáneamente. También me encargaré de resolver algunos miedos para quienes se sienten atraídos por esta forma de hacer psicoterapia. Y sustentaré los argumentos con diversas investigaciones ya realizadas.
Cuando se trata de trabajar con un psicoterapeuta, un número creciente de personas recurren a la terapia online. La terapia online es también es referida con variadas etiquetas. Por ejemplo: “Telemedicina” (aunque en realidad es una rama de la telemedicina). O también “terapia virtual”, “teleterapia”, “orientación electrónica”, y “ciber-orientación” – ha ganado popularidad en las últimas decadas. No sólo es cómoda, además ofrece un gran ahorro de tiempo ya que no hay necesidad de conducir a las citas semanales de terapia. Si tienes una cámara web (y tu terapeuta también) todo lo que necesitas es una conexión a Internet y un programa de vídeo chat como Skype o FaceTime. Para tener una sesión de terapia virtual “cara a cara”… Todo mientras se estás sentado en la comodidad de tu hogar, oficina, coche, o incluso al aire libre.
La terapia online es particularmente beneficiosa para cualquier persona que no puede físicamente ser capaz de llegar a un psicólogo. Debido a obstáculos tales como la falta de transporte, enfermedad, movilidad limitada, u otros problemas de salud difíciles, o la distancia. Puede proporcionar un recurso de tratamiento muy necesario para aquellos que viven en una zona rural. Donde el terapeuta más cercano está a 50 o 100 kilómetros de distancia.
También puede ser la única opción viable para alguien que necesita ver a un terapeuta especializado en el tratamiento de cierto trastorno. Y que no tiene disponible ninguno cercana. Para estas personas, la posible opción de trabajar con un terapeuta en línea puede hacer toda la diferencia en el tratamiento.
En lugar de seguir luchando día a día debido a problemas graves o incluso debilitantes de salud mental… Pueden, finalmente, obtener el tratamiento que necesitan desesperadamente con un profesional calificado.

Trabajar a larga distancia con un psicólogo, psiquiatra, u otro profesional de la salud mental, sin duda no es nada nuevo. Freud y otros terapeutas lo practicaban todo el tiempo hace un siglo, utilizando cartas de forma regular para mantenerse en contacto con sus pacientes. Aunque algunos podrían argumentar que la comunicación escrita a mano que tomaba días para llegar al cliente. Y eso no sería considerado “terapia”, el concepto subyacente no es tan diferente. Los pacientes necesitaban apoyo, orientación y retroalimentación – y se podía proporcionar incluso a través del anticuado servicio postal de la época.
Sin embargo, con la llegada de Internet y los ordenadores personales en los últimos veinte años o más…Las oportunidades para la terapia a distancia cambiaron drásticamente. Comenzando con grupos de autoayuda y grupos de apoyo online en la década de 1980. Seguido del chat en línea y servicios de mensajería instantánea, hasta llegar a la tendencia con webcams que permiten hablar cara a cara a través de Internet en tiempo real.
Solo era cuestión de tiempo para que la terapia online también avanzara con este tipo de servicios. Que acercan cada vez más a las personas, sin importar distancias físicas. Hoy en día es posible conseguir ayuda profesional y apoyo para problemas de pareja, depresión, ansiedad. Y casi todos los problemas emocionales, retos en la vida, y trastornos psiquiátricos que se puedan imaginar.
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En cuanto al primer servicio de salud mental online que existió de manera oficial, ese honor le corresponde a la Universidad de Cornell. Con el proyecto de 1986: “Ask Uncle Ezra” (Literalmente: “Pregúntale al Tío Ezra). Como “el primer servicio de ayuda en línea” el tío Ezra, se creó originalmente sólo para los estudiantes matriculados en la Universidad. Los estudiantes podrían hacer cualquier pregunta con total anonimato.
Inicialmente los tipos de preguntas planteadas eran relativamente sin importancia, por ejemplo, cómo obtener un permiso de estacionamiento y relativas a cuestiones académicas. Sin embargo, no pasó mucho tiempo antes que los estudiantes comenzaran a usar el servicio para hacer preguntas más personales y trascendentales para ellos. Como la forma de hacer frente a la presión social, su preocupación por el abuso del alcohol, e incluso pensamientos de suicidio.
No pasó mucho tiempo antes de que el volumen de preguntas fue más de lo que una sola persona podía manejar. Por lo que reclutaron ayuda adicional. Pero el tío Ezra fue sólo el comienzo
A mediados de la década de 1990, varios servicios públicos de salud mental comenzaron a estar disponibles online. A través del programa Shareware Psychological Consultation de Leonard Holmes, un servicio que respondía preguntas. Por otra parte, el Departamento de Asuntos de los Veteranos de los Estados Unidos ha estado ofreciendo servicios de salud mental a través de videoconferencia desde hace casi 20 años.
Tal vez el verdadero pionero de la terapia online tal como la conocemos hoy en día, sin embargo, es David Sommers, PhD fue quien comenzó a ofrecer tratamiento privado a través de Internet en la década de 1990.
Para el año 2000, había por lo menos 200 sitios web ofreciendo terapia online y orientación psicológica. Los usuarios tenían acceso a psicólogos, consejeros, trabajadores sociales clínicos, y otros tipos de terapeutas a través de estos sitios. Los servicios que se ofrecían eran variados, incluyendo respuestas a un número limitado de preguntas de forma gratuita. Respuestas a una pregunta sobre un tema específico (por ejemplo sexualidad) por una tarifa. Y chats privados para una sesión online de una hora por un coste.
Algunos terapeutas también proporcionaban la terapia a través de correo electrónico. Ofreciendo a los clientes una cantidad ilimitada de mensajes de correo electrónico durante un período de tiempo (por ejemplo, 6 semanas o 3 meses) a un cargo de una sola vez.
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Grupos de apoyo moderados por el terapeuta, para problemas de trauma, depresión. Y un sinnúmero de otras cuestiones ya se estaban volviendo muy populares y de rápido crecimiento en este periodo.
En la actualidad, hay literalmente miles de grupos de apoyo en línea disponibles. Así como un sinnúmero de sitios web que ofrecen los servicios de psicoterapeutas y consejeros. Muchos, si no la mayoría, de estos profesionales de la salud mental tienen prácticas privadas tradicionales, “offline” además de los servicios que ofrecen online.
Con la posibilidad de tener un terapeuta online no hay duda de que estos vitales servicios estén tan disponibles (y sean más atractivos). Para miles de personas que de otra manera no serían capaces de pagar el tratamiento. Ya que algunos terapeutas online ofrecen sus servicios a un precio más asequible.
También puede ser útil para quienes se dicen reacios a hablar cara a cara sobre algún dolor emocional que les produce pudor. Por ejemplo, hombres que fueron abusados sexualmente cuando eran niños o adolescentes que luchan con TOC homosexual (TOCH). El simple hecho de ser capaz de “hablar” con un terapeuta en línea ha hecho que sea una opción más viable para muchos.

Si Internet es real, el terapeuta es real y la persona es real, entonces: todo el proceso es “real”. Aunque el contacto ocurra gracias a la tecnología. También, gracias a la tecnología se puede escribir sobre papel, o sentarse en una silla. Solo que son medios de tecnología más básicos, esperados y por supuesto más típicos.
Algunos argumentan que la terapia online no es realmente terapia, o más bien, no es “psicoterapia” en toda regla. Y ciertamente no debe tomar el lugar de la terapia tradicional que requiere sentarse cara a cara (en persona, no a través de una webcam) con tu terapeuta.
Una de las razones más importantes para esta perspectiva se debe al hecho de que, durante muchos años, la terapia online se produjo principalmente por correo electrónico, mensajería instantánea, o alguna otra forma de chat en línea – todo lo cual requiere el uso de texto escrito. Como un enfoque en línea, los opositores argumentan, que esto deja mucho que desear. Esto se debe a que una cantidad significativa de lo que ocurre en la terapia – y desempeña un papel importante en todo el proceso – es la comunicación no verbal entre el cliente y el terapeuta.
Los terapeutas dependen en gran medida de lo que observan en su interacción con un cliente. No sólo las palabras que utiliza el cliente para expresarse. Sin esa pieza crucial del proceso terapéutico, generaciones anteriores de terapeutas no pueden considerar este medio de terapia como “real”. Sin embargo, cada vez más las personas que utilizan el vídeo chat en directo a través de Skype, FaceTime y otras aplicaciones en línea similares. Sólo se pierde una porción muy pequeña de esa pieza no verbal.
Si bien no es exactamente lo mismo que hablar con un terapeuta en persona, razonablemente es lo más parecido. Sin duda suficiente para permitir el desarrollo y eficacia de una verdadera relación terapéutica.
Los profesionales que proponen éste medio consideran la psicoterapia online como una alternativa realista y viable a la terapia tradicional. Sostienen que es el momento de que los profesionales de la salud mental empiecen a aceptar que esta es la nueva realidad.
En lugar de descartarlo sin consideraciones como una forma inferior de tratamiento, o una pseudoterapia, deberán tenerla en cuenta acogiéndola. Este medio no va a desaparecer, así que por qué no centrarse en la formación de terapeutas que usen Internet para responder eficazmente a las necesidades de salud mental de nuestra sociedad impulsada por la tecnología.
Debido a que la terapia en línea todavía no es totalmente aceptada por los profesionales de la salud mental… Algunos psicoterapeutas que ofrecen sus servicios lo describen como “orientación” o “asesoramiento”, en lugar de “terapia” o “psicoterapia”.
Sin embargo, cada vez más están adoptando el término telesalud conductual, que el Departamento de Asuntos de Veteranos ha estado utilizando desde hace dos décadas.
El hecho de que la APA (American Psychological Association) y otras organizaciones similares están apoyando cada vez más la telesalud. Y están aportando credibilidad a este relativamente nuevo medio para los servicios de salud mental.
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Hay cuatro formas principales para que los psicoterapeutas y clientes se comuniquen entre sí con la terapia online:

Aunque el Email o correo electrónico sigue siendo utilizado por algunos, es más limitado que las demás opciones porque hay un retraso de tiempo. Sin embargo, una de las ventajas es que los mensajes de correo electrónico se pueden guardar prácticamente de forma indefinida. (Aunque, esta ventaja puede también ser negativa en cuanto a privacidad y seguridad). Los terapeutas pueden mantener registros de correo electrónico y su correspondiente revisión para evaluar el progreso de las personas.
Los clientes pueden guardar sus mensajes de correo electrónico y volver a leer entre sesiones y mucho después de la terapia cuando necesiten sentirse apoyados, seguros, o se les recuerde lo lejos que han llegado. Los mensajes instantáneos y chats en vivo también pueden ser copiados y guardados, pero el cliente tiene que acordarse de hacerlo durante, o justo antes del cierre de la sesión o todo el contenido se puede perder, dependiendo de la plataforma usada.
Todas las opciones excepto el vídeo chat o videoconferencia dan a los clientes la opción de permanecer “invisibles” durante sus sesiones. Para las personas que tímidas, ansiosas o reacias a hablar cara a cara, esto puede ser una buena opción. Sin embargo, no puede sustituir el tremendo valor de ser capaz de observar a la persona durante una sesión online.
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El vídeochat o videoconferencia es lo más cercano que ofrece Internet a la realidad en términos de la terapia. Este medio requiere un poco más de equipo y por lo menos un cierto grado de habilidad técnica… Que la mayoría de los adolescentes y los adultos jóvenes tendrán). Algunos terapeutas pueden optar por utilizar una combinación de las opciones anteriores. Por ejemplo, las sesiones programadas pueden llevarse a cabo a través de vídeochat. Mientras que el seguimiento de preguntas, inquietudes, o comentarios, pueden ser manejados entre las sesiones a través de correo electrónico dentro de lo razonable. Es responsabilidad del terapeuta dejar límites claros con los clientes en cuanto al número y frecuencia de los mensajes de correo electrónico. Por razones obvias, y proporcionar directrices claras para casos de emergencia (por ejemplo, números de línea directa para prevención del suicidio, etc.).
Las siguientes son algunas de las ventajas potenciales de la terapia en línea:
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Si bien la lista de beneficios es impresionante, hay algunas posibles desventajas, que deben ser consideradas cuidadosamente antes de trabajar con un terapeuta online:
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Se han realizado varios estudios para investigar la eficacia de la terapia en línea. Para ciertos grupos y trastornos, así como encuestas a los clientes en cuanto a su experiencia. Los siguientes son sólo algunos de los resultados:
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Si estás considerando tomar terapia online, hay varias cosas que debes considerar antes de trabajar con un terapeuta en línea.
La terapia en línea puede NO ser una buena opción si:
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Por otra parte
…Entonces, la terapia online es una opción que vale la pena considerar.
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Por último, pero no menos importante, cuando se trata de encontrar un terapeuta en línea, realmente necesitas hacer algo de investigación por tu parte.
El hecho de que la doctora Fulana de Tal tenga una sonrisa amable y el título de “doctor”… No significa que ella esté calificada para ser un terapeuta en línea. En el peor de los casos, puede ser un completo fraude, alguien que no tiene formación en salud mental. Y la foto fue tomada “prestada” de un sitio web de publicidad de novias rusas.
Si bien esto no es un escenario muy probable, si da una idea de lo desafortunada que puede ser una experiencia por Internet.
A continuación se presentan algunas pautas que debes comprobar:
Si tomas en cuenta dichas directrices, reducirás en gran medida el riesgo de tener una mala experiencia con un terapeuta online.
No es de extrañar que la terapia online esté creciendo rápidamente en aceptación. Especialmente con la generación más joven que ha crecido con el uso de las redes sociales para comunicarse día a día. Con suerte, las leyes, directrices y códigos de ética se harán más claras en un futuro próximo. Por lo que aquellos que actualmente no tienen acceso a la terapia por alguna razón, finalmente recibirán el tratamiento que necesitan y merecen.
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