
En España el 30% aprox. de la población padece de insomnio transitorio (menos de 6 meses) y cerca del 15% de insomnio crónico (más de 6 meses), según datos del SEN (Sociedad Española de Neurología).
La mala calidad del sueño o lo que es peor, no poder ni siquiera conciliarlo durante toda la noche, es un estado cada vez más presente en la vida de las personas. Las causas del insomnio pueden ser variadas (primarias) desde los problemas cotidianos que dan vueltas en la cabeza impidiéndonos conciliar el sueño, inadecuado estilo de vida o por causas concretas puntuales (cambios de horarios), hasta problemas neurológicos o enfermedades concretas (secundarias).
En cualquier caso, el insomnio siempre va de la mano con alguna situación de estrés importante y si con el tiempo no es bien tratado o superado puede derivar también en que nos veamos padeciendo ansiedad, depresión o incluso que enfermemos de otras cosas al debilitar nuestras defensas.
El insomnio trastorna profundamente la calidad de vida. Nos priva de un descanso reparador y esto es una cuestión muy seria. Dormir no solo es vital para reponernos de las actividades del día, sino también para el mantenimiento de la salud en general.
La falta de sueño reparador o la mala calidad del sueño influyen negativamente en el sistema inmunológico, digestivo, neurológico y anímico. Y por supuesto con el tiempo fomentará el desarrollo de un envejecimiento prematuro con todo lo que ello conlleva. Numerosos estudios han confirmado que la falta de sueño adecuado favorece la obesidad, eleva el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas, falta de memoria y problemas serios de concentración, hipertensión, problemas respiratorios, diabetes y trastornos gastrointestinales, cansancio crónico físico y mental y en las mujeres desequilibrios hormonales.
Los tratamientos clásicos proponen opciones farmacológicas y sin fármacos (corrección de la conducta e higiene de sueño), pero no siempre son suficientes. Esto ocurre porque la falta adecuada de sueño a largo plazo acaba por desequilibrar la correcta producción de neurotransmisores y hormonas, algo que no siempre se tiene en cuenta en la ayuda para la regulación del sueño.
Otra cuestión importante que se pasa por alto son los biorritmos circadianos que tienden a desequilibrarse bruscamente en un estado de insomnio cronificado. Es por ello que ambas cuestiones deben ser tenidas en cuenta para conseguir devolver el sueño natural a quien sufre de insomnio.
En nutrición ortomolecular además de un plan integral que incorpore una correcta higiene del sueño acompañado de un estilo de vida acorde y una corrección de las conductas perjudiciales (malos hábitos) también se tiene muy cuenta el diseño de una dieta personalizada para el tratamiento del insomnio con alimentos que favorezcan un estado de tranquilidad y relajación, acompañando la dieta con suplementos naturales que ayuden a regular la correcta y suficiente producción de neurotransmisores que promuevan el sueño de forma natural.
En muchas ocasiones, sobre todo en el insomnio de causas primarias (estilo de vida desordenado, malos hábitos de sueño, etc.) o incluso cuando el insomnio está producido por causas secundarias (como por ejemplo por una enfermedad), la administración de sustancias naturales como vitaminas, minerales, aminoácidos, ácidos grasos esenciales o fitoterapia pueden ayudar de forma eficaz y segura (sin efectos secundarios) a recuperar el sueño. La nutrición ortomolecular cuenta con compuestos completos formulados para el tratamiento específico del insomnio de forma natural y sin ningún riesgo de adicción a largo plazo.
Está claro que para que el tratamiento sea realmente eficaz, no debemos olvidar incluir una rutina de ejercicios adecuada a nuestro estado de salud actual, emplearnos en aprender técnicas de relajación o practicar actividades como el yoga que favorecen enormemente un estado de calma y equilibrio. Abandonar hábitos anti-sueño como ver televisión o estar frente al ordenador hasta tarde, también son cuestiones que deberán platearse a la hora de recuperar la calidad del sueño.