
La caries es la enfermedad que nos encontramos con más frecuencia en los niños que acuden a nuestra consulta de Odontopediatría.
De hecho, aunque el 46 por ciento de los padres piensa que sus hijos no tienen ningún problema bucodental, el 31 por ciento de los niños españoles menores de 6 años tiene caries y, además, entre el 80 y el 90 por ciento de las caries no han recibido el tratamiento necesario.
El 31 por ciento de los niños españoles menores de 6 años tiene caries
Estas cifras, extraídas del Libro Blanco Encuesta poblacional: La salud bucodental en España, editado por el Consejo General de Dentistas, reflejan una situación preocupante, ya que los dientes de leche son imprescindibles para la masticación, actúan de guía y guardan el espacio para los dientes permanentes que saldrán más tarde.
Por lo tanto, los dientes temporales se deben cuidar para evitar infecciones y problemas posteriores. Las bacterias de las caries de los dientes de leche podrían afectar a los dientes definitivos y producir caries también en estos.
La caries es una enfermedad multifactorial que se caracteriza por la destrucción de los tejidos duros del diente como consecuencia de la desmineralización provocada por los ácidos que genera la placa dental.
Las bacterias de las caries de los dientes de leche podrían afectar a los dientes definitivos y producir caries también en estos
En la Unidad de Odontopediatría de Clínica Dental Colmenero enfocamos el tratamiento de la caries infantil desde la mínima invasión.
Nuestra odontopediatra, la doctora Ana María Wilches, aborda el procedimiento dependiendo del tipo de paciente que estemos tratando y de si está adaptado o no a la consulta.
De este modo, para algunos niños se emplean técnicas no invasivas, utilizando un gel que permite eliminar la caries con una cucharilla, sin necesidad de usar turbina ni anestesia local; mientras que para otros se recurre a la turbina y la anestesia para poder trabajar y evitar así algún tipo de dolor.
Dra. Ana Wilches: “Siempre utilizamos materiales estéticos y que estimulan el proceso de remineralización natural liberando y recargando el calcio, fosfato y fluoruro”
En cualquier caso, siempre insistimos a los padres en lo importante que es en esta etapa inculcar al niño unas pautas de higiene y alimentación.
Los selladores y el flúor son una ayuda para mantener la higiene y reducir las caries, pero lo fundamental es que el niño interiorice estas normas higiénicas y saludables e incorpore a su rutina las visitas periódicas de adaptación y control.
El proceso biológico que se produce en los dientes es dinámico: desmineralización-remineralización, lo que implica que es posible controlar la progresión de la enfermedad y hacerla reversible en los primeros estadíos. La fluorización, además de su poder de remineralización, aporta un efecto antibacteriano.
El sellador es una capa delgada de resina que se coloca en las superficies de masticación de los molares definitivos, alisándolas para evitar el acumulo de placa y retención de alimentos, previniendo así la caries.
Una vez aplicados, los selladores evitan hasta el 80% de las caries. Los niños de 6 a 11 años sin selladores tienen casi tres veces más caries en los primeros molares que los niños con selladores.
Cuando la lesión cariosa ya no es reversible, pero no afecta al tejido nervioso del diente, hacemos un empaste u obturación del mismo. Para ello se retira el esmalte afectado y se limpia bien toda la zona, aplicando después un protector pulpar y el material restaurador estético.
Recurrimos a esta técnica cuando la lesión cariosa llega al nervio. Consiste en la eliminación de la parte de la pulpa o nervio dental que ha resultado dañada, conservando la funcionalidad del diente.
Evitamos así síntomas como dolor, sensibilidad, inflamación o la reabsorción de la raíz. La pulpotomía no afecta a la erupción del diente definitivo.
Está indicada para lesiones muy avanzadas. Consiste en la eliminación total de la pulpa, incluyendo el interior de la corona y la raíz del diente. Obliga a sellar y reconstruir el diente protegiéndolo de posibles infecciones y, posteriormente, promover el desarrollo sano de las raíces fisiológicas.
Es posible controlar la progresión de la caries y hacerla reversible en los primeros estadíos
Para evitar la caries en los niños es muy importante mantener unos hábitos adecuados de cepillado dental y de alimentación.