En este apartado se hace referencia al tema de la hipertensión en verano. Con el verano cambian nuestros hábitos diarios, lo que provoca que durante estos meses los pacientes hipertensos hagan más transgresiones y se olviden de continuar su tratamiento, lo que eleva la tasa de incumplimiento terapéutico un 20% más que lo que se registra habitualmente. Y es que, la asociación de estrés e hipertensión puede dar lugar a serios malentendidos en los pacientes con cifras altas de presión arterial y les lleva también a suponer que la relajación propia de las vacaciones puede disminuir estas cifras y que, por tanto, su necesidad de tratamiento es mucho menor. Esto, sumado al hecho de que el calor generalmente produce un descenso de las cifras tensionales, hace que los pacientes adopten decisiones sobre su medicación basándose en razonamientos erróneos.
Imagen: Elizabeth Fagerlund/Flickr
Hay que tomar en consideración ciertos aspectos sobre la hipertensión en verano, a la hora de viajar, los pacientes hipertensos deben llevar consigo el “tensiómetro” a su lugar de veraneo para conocer los niveles al menos una vez a la semana. Es un criterio de seguridad válido y fiable a tener en cuenta a la hora de controlar la presión arterial, ya que permite realizar lecturas en diferentes momentos del día y a lo largo del tiempo y permite una mayor reproducibilidad. Además, su empleo mejora el cumplimiento terapéutico al implicar al paciente de forma más directa y activa en la evaluación y control de su enfermedad.
El periodo estival también invita a trasladar algunas comidas fuera de casa y por tanto, abusar de alimentos con elevados contenidos de sal y grasas. Los expertos insisten en que el verano no debe ser excusa para abandonar la dieta equilibrada y realizar ejercicio diario y así no tener problemas con la hipertensión en verano
Como solución, los expertos subrayan la importancia de incluir en el menú diario frutas, verduras y hortalizas, así como cereales, lácteos desnatados, carnes blancas y magras, el pescado azul o blanco y aceita de oliva, preferentemente. Para huir de las comidas sosas, existen numerosas alternativas que se pueden agregar antes, durante y después de la cocción, como por ejemplo el vinagre de manzana o el zumo de limón, así como la cebolla, el ajo o el puerro y las hierbas aromáticas.
Amigos con problemas de hipertensión, ¿descuidáis vuestra salud en las vacaciones de verano?