La muerte y los estados del bardo
Una de las cosas que más intrigan al ser humano, es qué sucede en el momento de la muerte, o qué sucede después de la muerte.
No tenemos una información fidedigna de que sucede realmente, a pesar de que, de alguna manera, cada vez que nos alcanza el sueño y dormimos, en realidad estamos experimentando exactamente lo mismo que sucede después de la muerte, con la única diferencia de que cuando morimos, el sueño dura 49 días y 49 noches, al cabo de los cuáles, la persona retorna a una nueva matriz, normalmente humana, pero según el karma, si dicha persona ha agotado su ciclo de existencias como ser humano, renacerá en la matriz de un animal o un ave.
En el peor de los casos, renacerá como un espíritu ávido vaga mundo o en el reino de los demonios, en el reino mineral sumergido. Todo dependerá de si la persona ha concluido su ciclo existencial humano y de su karma. Todo dependerá de todo lo que ha hecho en vida y de su grado de despertar, de su grado de consciencia.
Lo normal es que las personas, dado que no hacemos un trabajo voluntario para despertar la consciencia, ésta se vaya perdiendo, existencia humana tras existencia humana, en las 108 existencias que dura un ciclo existencial como ser humano.
Al cabo de esas 108 existencias, si la persona no ha realizado ningún trabajo para despertar su consciencia, si no se ha elevado, si no se ha iluminado, si no se ha liberado de los apegos y los deseos mundanos, renace inevitablemente en uno de los siguientes reinos inferiores del Samsara, por debajo del estado humano.
Por debajo del estado humano, existen tres reinos inferiores en donde podemos renacer de acuerdo al grado de consciencia y al karma:
El reino de los animales, el reino de los espíritus ávidos (Pretas) y el reino de los espíritus violentos o demonios (Naracas)
Existen dos reinos inferiores, que son superiores al estado humano: El reino de los semidioses (Asuras) y el reino de los Dioses (Devas). En estos reinos encontramos el reino de manifestación del algún tipo de civilización superior, extraterrestres de tipo inferior que viven, generalmente en otros planetas, aunque los de tipo inferior viven también en el nuestro.
Estos dos reinos(el de los Asuras y el de los Devas), siguen siendo reinos que están por debajo del reino de los Budas y Bodisattwas (en el budismo e hinduismo), o del reino de los Ángeles y potestades (en el cristianismo)
En el reino de los Budas, ángeles, arcángeles, potestades….no existe un renacimiento con un cuerpo físico o molecular, sino, un cuerpo más bien de tipo energético, de plasma, que en algún momento puede condensarse y tomar forma en el plano físico.
Sea como sea, una vez que una persona muere con su cuerpo físico, la vida continúa, de una u otra manera, la mente renace y no para de renacer en una rueda existencial incesante de renacimientos y muertes, dentro de los seis reinos inferiores del samsara.
Para que una persona pueda abandonar el samsara y pueda renacer en un estado angélico o búdico, tiene que lograr la iluminación, de lo contrario solo puede renacer en los tres reinos inferiores al estado humano: animales, espíritus ávidos y demonios.
Los seis reinos del samsara, de arriba a abajo, son: Reino de los Devas, reino de los Asuras, reino de los humanos, reino de los animales y plantas, reino de los espíritus ávidos y reino de los demonios o espíritus violentos.
Rueda del Samsara



Pero bueno, volvamos a nuestra pregunta, ¿Qué pasa cuando uno fallece, qué sucede?
Cuando una persona fallece, puede hacerlo de diferentes maneras: de forma apacible, de forma brusca o de forma traumática, de la misma manera que cuando una persona despierta del sueño de la noche.
De la misma manera que una persona que ha estado soñando, despierta suavemente, abre los ojos, da un par de vueltas en la cama, luego se incorpora y prosigue o comienza su actividad diaria, movido por sus deseos, pensamientos y responsabilidades y quehaceres…, la persona que fallece de manera dulce, lo hace de la misma manera que cuando uno se queda dormido, es decir, no sabes que te has quedado dormido, no sabes que te has muerto y por tanto, crees que sigues viviendo, aunque en realidad estás soñando, y sigues haciendo lo que hacías mientras vivías, sin darte cuenta de que has fallecido.
No existe diferencia alguna entre un sueño y la muerte.
Y es más, cuando soñamos, creemos que estamos viviendo, porque en realidad seguimos haciendo lo mismo que cuando estamos despiertos.
La única diferencia entre un sueño y el estado de vigilia es, que no existe ninguna diferencia.
El ser humano cree que está despierto, pero en realidad sueña, tanto de día como de noche y cuando muere, creé que está vivo para, al cabo de uno días, después de su fallecimiento, empezar a darse cuenta de que algo raro pasa. Después de esta sensación de que “algo raro pasa”, que dura unos tres días, empieza el desconcierto y la toma de consciencia de que algo ha sucedido. Entonces, empieza a creer que está soñando y poco a poco ese sueño da paso a una pesadilla, porque la persona ve que en realidad no puede regresar a su cuerpo, no puede despertar. Entonces, la persona empieza a vagar de un lado para otro, comprueba que su cuerpo yace en la cama o enterrado, que las personas lloran a su alrededor y no comprende nada de lo que pasa, sigue pensando que es un sueño de mal gusto, un sueño que se convierte poco a poco en pesadilla.
A partir de ahí, a partir del séptimo día mas o menos, la persona comienza a experimentar miedo, pánico y terror y dado que esa persona no ha tenido ningún tipo de información de lo que sucede después de la muerte y tampoco ha tenido en vida una experiencia que le haya permitido identificar que el cuerpo no es la mente ni el espíritu, esta persona empieza a vivir mentalmente una serie de experiencias de pánico y terror que no son más que las proyecciones que tiene almacenadas en su subconsciente, acerca de la muerte.
El miedo y la ignorancia hacen presa de la mente o conciencia del individuo fallecido y a partir de ahí se suceden una serie de experiencias más bien terroríficas en su tránsito hacia el otro lado.
Comienza a ver sus propias proyecciones mentales, empieza a imaginar cosas y ve otras que identifica con miedo y terror.
vajrapani

El Dharma del Buda

Todo este proceso se vive de manera inconsciente en la gran mayoría de las personas, pero hay personas que pueden pasar al otro lado de manera consciente, en estado de meditación.
Esto es una práctica muy común por parte de los grandes Lamas del Tíbet y Yoguis de la India.
Si una persona está acostumbrada a meditar y siente que su momento está cerca y tiene fuerzas para sentarse y mantenerse en meditación, puede abandonar su cuerpo y transitar de manera consciente al otro lado y vivir todo su proceso de manera no traumática y verificar, que en realidad, sigue viviendo y que lo único que sucede es que va a mudar su piel, como lo hace una serpiente, va a renovar su carcasa física vieja y deteriorada, nada más. E incluso, puede ser consciente del momento en que ingresa en una nueva matriz, puede elegir el lugar y la familia en donde desea renacer…pero esto ya es solo posible cuando uno es una persona muy cualificada y tiene algún cometido que cumplir. Esto solo lo hacen los maestros iniciados. Lo normal es que la mayoría de nosotros no tenemos esta libertad de escoger.
También es posible pasar al otro lado de manera consciente, si la persona ha practicado el desdoblamiento consciente en cuerpo astral, porque esto es posible si se conocen algunas técnicas, de las que, de momento, no nos pararemos a hablar.
No obstante, si quiero hablaros de una sencilla técnica que podemos practicar cada vez que vallamos a dormir y que puede ayudarnos a salir conscientemente en cuerpo astral y que puede ayudarnos además, cuando nos llegue la hora de transitar al otro lado, para transitar con tranquilidad
Práctica para salir en cuerpo astral y para el momento de la muerte
Cada vez que vallamos a dormir, acostémonos con los brazos cruzados encima del pecho, o con una mano en el estómago y otra en el pecho y digamos lo siguiente:
En la casa de mi padre hay muchas moradas, la muerte no existe
Mi cuerpo es una carcasa que dejo pero puedo volver”
La muerte es un solo un sueño que abrazo despierto y con tranquilidad,
En la casa de mi padre hay muchas moradas y allí ahora voy
YO no soy un cuerpo, soy libre
Puedo regresar en el momento que lo desee
Repita cualquiera de estas tres frases al acostarse y quédese dormido repitiendo alguna de ellas. ¡Hágalo todas las noches con fe!
Si tiene algún familiar o amigo al que pueda asistir en el momento de la muerte, tome su mano, ponga una mano en su frente y repita, si la persona es creyente: En la casa de mi padre hay muchas moradasPuedes regresar cuando lo desees.
Le ayudará estar tranquilo y a no experimentar temor en el tránsito del Bardo.
No se le ocurra llorar ante una persona fallecida, si no quiere complicar su tránsito al más allá.
LA MUERTE NO EXISTE, SOY LIBRE En la casa de mi Padre hay muchas moradasPuedo regresar cuando lo desee
Seoan Judith Nath. 22 de abril de 2016. 16:33 Pm