Supongo que alguna vez has escuchado que la perspectiva desde donde miremos las cosas es importante ¿verdad?.
Cuando estamos preocupados y le damos muchas vueltas a algo sin llegar a ningún sitio suele venir bien un cambio de perspectiva.
Un aspecto importante es que para poder cambiar la perspectiva frente a algo, reencuadrarlo, buscar otras visiones, es necesario que haya una cierta distancia.
Haciendo un experimento práctico:
Lo mismo pasa con nuestros pensamientos.
Nuestros pensamientos negativos y preocupaciones a menudo nos hacen sufrir más de la cuenta: siendo intrusivos, recurrentes, exagerados.. Nos sentimos dentro de una "nube" que, valga la redundancia, nos nubla toda la visión y no podemos disfrutar de otras cosas o ver más allá.
Cuando estamos "dentro" de nuestros pensamientos, solemos creer que todas las preocupaciones se harán realidad, no vemos las cosas en perspectiva: sino que vemos de manera magnificada aquello a lo que le estamos dando vueltas. Como cuando tenemos las manos cerca de nuestro rostro. Además no nos deja apreciar otras cosas que hay a nuestro alrededor.
Supongo que a todos nos ha pasado el estar tan ofuscados en nuestros problemas que no nos damos cuenta de lo que le está pasando o de cómo se está sintiendo la persona que tenemos al lado, nos cuesta "salir de nosotros" y mirar al resto del mundo.
Recuerdo una vez, hace ya muuuchos años, cuando iba a la universidad, en la que me sonó el despertador: y me levanté pensando en la conversación que había tenido el día anterior con el chico que me gustaba, dándole vueltas... y me dirigí mecánicamente a mi Facultad para acudir a clase mientras pensaba en todo ello... eran unos 20 minutos andando: y hasta que no llegué a la puerta de la facultad y me la encontré cerrada no me di cuenta de que era un día festivo. Sin embargo tenía calendario en casa, y de camino podría haber observado la poca gente que había, el poco tráfico y las tiendas cerradas.. pero no vi nada de esto, estaba "a lo mío".
Está muy bien concentrarse en algo, focalizarse cuando es necesario.. eso es productivo: cuando realizamos una labor creativa, estudiamos, leemos.. pero abstraernos del todo en nuestras películas mentales tiene sus riesgos... a veces nos abstraemos y nos zambullimos en tormentas de ideas que vivimos "en primer plano" durante demasiado tiempo sin dejarnos ver lo que hay alrededor.
Si es así: probablemente estáis mirando a esos pensamientos desde muy cerca, en primer plano.
Hay que alejarse un poco para ver en perspectiva y salir de esa nube que no nos deja ver otra cosa. De hecho el tomar perspectiva a veces ayuda a encontrar soluciones: Cuando llevamos mucho tiempo dándole vueltas a algo a veces llegamos al bloqueo total, ya no pensamos con claridad: entonces es mejor distraer nuestra atención en otra cosa, normalmente esto ayuda y al volver a pensar en el problema podemos analizarlo con más claridad mental.
Ya he comentado en otras ocasiones que preocuparse es bueno: nos ayuda a planificar, a tomar acciones, a ser conscientes de las cosas que pueden salir mal y estar preparados.. ( la palabra lo dice: Pre-Ocuparse) Hemos de conseguir que nuestras preocupaciones sean útiles, buenos consejeros.
Para ello hemos de centrarnos en nosotros mismos: en lo que podemos controlar nosotros.
Lo que llamamos el "locus de control interno".
Muchas veces nuestras preocupaciones se centran en cosas que están fuera de nuestro ámbito de influencia: en cosas que no dependen de nosotros. Por ejemplo: lo que pensarán los demás, lo que hacen otros, la suerte, etc.
Este gráfico lo resume bien:

Procurar centrar nuestra atención en las cosas que sí están en nuestro control hará que las preocupaciones sean más productivas: qué puedo hacer yo, qué siento, qué quiero... También nos ayudará aceptar aquello que no puedo cambiar y centrarme en lo que sí.
Por ejemplo: no puedo cambiar a mi Jefe y sus modos prepotentes de hablar, así que darle vueltas a lo que él dijo y cómo lo dijo y lo "borde" que es no me ayuda... pero sí puedo pensar en qué hacer yo: a lo mejor puedo ignorarlo y centrarme en mi trabajo, ponerle límites si me siento ofendido, o incluso cambiar de trabajo.
Centrarnos en las cosas sobre las que no tengo control o no puedo cambiar sólo consigue que me encalle en la frustración y el sufrimiento.
Si atribuyo la responsabilidad de lo que me pasa y de mis decisiones a factores fuera de mi responsabilidad como la suerte, las decisiones de los demás, lo que esperan los demás, o lo que quieren otros... entonces tengo un "Locus de control externo" y siento que no soy "dueño" de mi vida. Siento que son otros quienes deciden por mí, que hago lo que se me marca, y que no tengo en última instancia las riendas de mi vida.. puede generar incluso una indefensión aprendida que paralice.
Si me centro en lo que yo puedo hacer, sentir, pensar, y siento que yo mismo soy el responsable: siento que tengo las riendas. Esto hace que está más comprometido conmigo mismo a la hora de tomar decisiones, que me cuide más, tenga más autoconfianza, me sienta independiente respecto a las opiniones de los demás.. etc. Somos conscientes de que los resultados que obtenemos dependen de lo que HACEMOS y esto nos lleva a movilizarnos. . nuestras preocupaciones desde esta perspectiva interna son útiles, buenos consejeros, que nos ayudan a tomar decisiones, a arriesgarnos y a esforzarnos por conseguir los resultados que deseamos.
Lo ideal conseguir esa perspectiva interna, y centrarnos en las cosas que son nuestra responsabilidad.
Para ponerme en ese lugar simplemente se trata de enfocarme en ¿Qué puedo hacer yo frente a ésto? .. si frente a algo no puedo hacer nada, he de aceptarlo para luego volver a centrarme en otra cosa que sí pueda hacer. Recordad nuestra capacidad de resiliencia.
Esto me recuerda a esa plegaria que dice: "Señor dame serenidad para aceptar las cosas que no podemos cambiar, valor para cambiar las que sí podemos, y sabiduría para discernir la diferencia”
Resumiendo, para cambiar de perspectiva frente a los problemas busca:
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