El objetivo de la Psicología Positiva es conseguir entender y adentrarnos en nuestra mente y en las emociones positivas que tenemos a lo largo de nuestra vida. Esta especialidad surge tras el estudio de la diferentes actitudes entre unas personas y otras, ya que unas toman una actitud positiva mientras que otras se deprimen. No se concentra en buscar patologías, sino mas bien en ayudar a buscar la sensación de bienestar.
El primer pilar para poder avanzar en nuestro desarrollo es, sin duda, la aceptación. Solemos resistirnos a gozar de nuestra experiencia e incluso en muchos momentos la tornamos como algo doloroso y que nos afecta muchísimo. Esto lo hacemos porque en la mayoría de las ocasiones nos centramos en reprimir nuestras emociones.
Cada vez que intentamos que algo no nos duela nos acercamos más al sufrimiento. Ahondamos tanto en ese vacío completo solo por oscuridad, que se encarga de aniquilar tanto nuestros sentidos como nuestra mente. Pero la aceptación es el único camino para volver a nuestro ser.

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Necesitamos potenciar nuestra concentración y la mejor forma es a través de la meditación. Esta técnica está íntimamente ligada con la aceptación, ya que cambiamos la forma de pensar. La forma en que pensamos determina nuestras emociones y, por consiguiente, nuestras acciones.
Cuando observamos nuestros pensamientos sin juzgar somos capaces de adoptar diferentes perspectivas, y provocan que nos acerquemos a la realidad de una forma mucho más consciente y honesta. Si, por el contrario, no somos capaces de aceptar estos pensamientos, sensaciones y emociones y nos resistimos a ellos padecemos una gran sufrimiento que es capaz de agotarnos en todas las situaciones de nuestra vida.
Desarrollar este tipo de conciencia nos puede ayudar a disminuir la ansiedad, adquirir hábitos saludables y puede hacer que nos liberemos de pensamientos autodestructivos. Requiere de mucha implicación y esfuerzo. Experimentamos un cambio importante cuando adquirimos conciencia de quién somos y qué estamos viviendo o con quién nos relacionamos, qué sentimos y qué necesitamos.
Tu foco de atención cambia de lo qué puedan pensar de ti a cómo te ves tú para ofrecer el 100% de ti. Gracias a esto evitamos las interferencias negativas que nos crean el rencor, la venganza o el dolor emocional.
Si te preguntas cómo puedes conseguir esta concentración, puedes empezar por estos sencillos trucos:

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Es, quizás, de los menos nombrados pero, al tiempo es uno de los motores del mundo. Es el arte de comprender ideas y compartirlas con nuestros entornos, estando de acuerdo o no, para lograr fines muy beneficiosos para todas las partes. Es una de las claves para potenciar el amor y la felicidad.
El respeto nos ayuda a obtener más conocimiento y nos ayuda a gestionar nuestras emociones defendiendo nuestras ideas. La asertividad es también un factor importante ya que nos ayuda a canalizar la energía y a que no aparezcan impulsos de ira, desprecio o incluso agresividad.
Una de las características que nos define como seres humanos es la capacidad que tenemos para relacionarnos entre nosotros, lo cual en muchas circunstancias es complejo por cultura, ideas, educación o incluso experiencias. En la ausencia de respeto, el conflicto está servido.
Tolerar, escuchar y comprender son las acciones que deben predominar cuando nuestro punto de vista dista mucho del de nuestros interlocutores.
Uno de los mayores aspectos de la psicología positiva es tener la mente abierta. Cuando estamos cerrados en una opinión y en querer llevar la razón no estamos abiertos a cambios y aprendizajes, lo cual es el camino opuesto hacia la paz interior y la sabiduría. La rigidez limita nuestro desarrollo personal.
Gracias a que estamos abiertos al aprendizaje de nuestras experiencias adquirimos una mayor resiliencia.
La psicología positiva nos habla del camino a la sabiduría y el conocimiento a través del concepto de mente abierta, ya que nos predispone a aprender algo en cualquier situación que experimentemos y con cualquier persona con la que nos relacionemos.
La meditación diaria hace que conozcamos el funcionamiento de nuestra mente, pensamientos o emociones. Practicar el autoconocimiento nos hace más compasivos y flexibles, dialogantes y atentos, pero no solo para nuestra propia experiencia, sino también para con los demás, aceptando absolutamente todo lo que la vida nos depara.
Tener una mente abierta nos ayuda mejorar porque nos damos la posibilidad de rectificar si así lo estimamos necesario.

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