
El sueño es fundamental para tu salud y bienestar. Aunque creas que tu cerebro descansa completamente mientras duermes, la realidad es muy diferente: durante la noche atraviesas varias fases del sueño que se repiten en ciclos continuos.
Entender cómo funcionan estas fases te ayudará a comprender muchos fenómenos extraños que experimentas al dormir, como esa sensación de caerte de la cama o despertarte confundido.
Durante la noche tu cuerpo experimenta dos fases principales del sueño:
Cada ciclo completo dura alrededor de 90 minutos y se repite varias veces durante toda la noche.

Es el sueño más superficial, donde aún puedes despertarte fácilmente. Tu cuerpo sigue siendo sensible a los estímulos externos como ruidos o luz. En esta etapa no hay descanso reparador.
Tu ritmo cardíaco y respiratorio disminuyen gradualmente. Los músculos se relajan y comienzas a bloqueear los estímulos del exterior. Esta etapa ocupa el 50% de tu sueño total y es parcialmente reparadora.
El bloqueo con el mundo exterior es intenso y el sueño es mucho más profundo. Si te despiertas bruscamente en esta fase, te sentirás desorientado y confundido durante algunos segundos.
Es la fase más crítica para tu recuperación física y mental. Ocupa alrededor del 5% de tu sueño total y es aquí donde se produce la hormona del crecimiento. La calidad de tu descanso depende en gran medida de esta etapa.
Tras completar las 4 etapas NO REM, llega la fase REM (Movimientos Oculares Rápidos). Tu cerebro experimenta una actividad intensa y es cuando tienes los sueños más vividos y extraños.
La mayoría de sueños que recuerdas ocurren en esta fase, porque tu cerebro está mucho más activo que en las otras etapas.

Esa sensación tan común de caída es completamente normal. Lo que experimentas son espasmos musculares involuntarios llamados mioclonías.
Ocurren principalmente en la primera etapa del sueño, cuando tu sistema nervioso se relaja, tus pulsaciones bajan y tu temperatura corporal disminuye. Tu cuerpo está adaptándose al descanso.
Todos soñamos cada noche, pero no todos recordamos los sueños. Las personas que los recuerdan con frecuencia tienen mayor actividad espontánea en la región temporoparietal del cerebro, según investigaciones científicas.
La somniloquia (hablar en sueños) ocurre cuando tu cuerpo está entre estados de sueño y vigilia. Durante la fase NO REM, puedes hablar cuando hay somnolencia. En la fase REM, aunque es menos común, pueden ocurrir pequeñas "fugas" donde transmites en voz alta lo que estás soñando.
Esta conducta es más frecuente cuando atraviesas momentos de estrés o ansiedad.
Si prolongas la siesta demasiado tiempo, tu cuerpo entra en fases más profundas del sueño y tu ritmo circadiano se ve afectado. Por eso te despiertas irritable y desorientado.
Lo ideal es limitar la siesta a 20 minutos máximo para evitar este efecto negativo.
Ahora que conoces cómo funciona tu sueño, puedes tomar decisiones mejores para optimizar tu descanso. Duerme en un ambiente fresco y oscuro, respeta tus ciclos naturales de sueño y evita las siestas prolongadas.
Un buen descanso es la base de un día productivo y saludable. Presta atención a cómo te sientes al despertar para identificar si estás durmiendo realmente bien.