Los ligamentos son tejidos elásticos que unen dos superficies óseas. El principal componente bioquímico es el agua (70 %), mientras que el colágeno tipo I predomina en un 80-90 % sobre el tipo III, y es el que da fuerza y estructura al tejido. Tienen un papel fundamental en la estabilización de las articulaciones y por tanto, en la normalización del movimiento.
Por un lado, estabilizan mediante la conexión de diferentes huesos, pero además tienen un rol en la propiocepción del sujeto, como órganos sensoriales capaces de controlar y aportar información propioceptiva y kinestésica al organismo.
La capacidad de resistir tensión dependerá directamente del número y tamaño de las fibrillas e irá en relación con la dirección de la carga. Si esta es paralela a la dirección de las fibras de colágeno, estas tendrán más capacidad de resistir. La inestabilidad creada en una articulación por la lesión de ligamentos alterará la biomecánica de forma que puedan verse dañados otros tejidos en el futuro.
Aunque pueden llegar a darse por otros mecanismos, el la causa principal de las lesiones de ligamento son las cargas de flexión. Una carga en flexión que supera el límite de tolerancia del tejido ligamentoso, provocará una lesión en el tejido, que en función del nivel de daño que genere, se podrá categorizar en diferentes grados: 
Las lesiones en las estructuras ligamentosas pueden clasificarse, en función de su severidad, en los siguientes grados de lesión:
Grado 1
Estiramiento el ligamento sin rotura macroscópica o inestabilidad de la articulación.
Grado 2 (moderada)
Rotura parcial con inflamación y dolor. Limitaciones funcionales; leve a moderada inestabilidad. Normalmente aparecen problemas al apoyar peso corporal.
Grado 3 (severa)
Rotura completa con dolor, inflamación y hematoma. Fuerte incapacidad funcional e inestabilidad.
Al tener bajas demandas energéticas, tienen una alta capacidad de soportar tensiones por periodos largos de tiempo. Sin embargo, tienen un metabolismo bajo que tendrá como consecuencia un proceso de curación lento. Cuando sanan de forma natural tras una lesión, debido a la cicatriz, su estructura no volverá a ser la misma, ni tampoco su biomecánica o propiedades propioceptivas. La pérdida de capacidades biomecánicas se debe principalmente a que en la zona de la cicatriz habrá una matriz extracelular deformada y a unas fibras de colágeno desalineadas. La duración de la regeneración dependerá de la gravedad de la lesión y además variará en función del individuo, pero en general se pueden establecer tres fases:
Inflamación
±1 semana
Producción de hematoma inmediatamente después de la producción de la lesión hasta 10 días tras la aparición de la misma.
Proliferación / remodelación
4-8 semanas
Los fibroblastos proliferan y producen una matriz de proteoglicanos y colágeno (principalmente tipo III). Durante las siguientes semanas, se da la proliferación celular y una predominancia del colágeno tipo I.
Maduración
Mes hasta un año
Alineación de las fibras de colágeno. La maduración de la matriz de colágeno puede continuar durante años.