Una caminata matutina o trotar durante 20 o 30 minutos te brindarán muchos de los mismos beneficios que obtienes al ir al gimnasio, por una fracción de su costo. Solo necesitas invertir en unos zapatos cómodos para caminar o trotar. ¡Unas pocas vueltas alrededor de tu urbanización pueden hacer maravillas en tu vida!
Al realizar una caminata rápida antes del desayuno, quemas un aproximado de 100 calorías por cada kilómetro y medio recorrido. La mañana es un momento especialmente bueno, ya que tus niveles de glucosa son más bajos y estás quemando grasa.
Caminar de 4 a 6 kilómetros por hora puede reducir el riesgo de un ataque cardíaco en aproximadamente un 40%, y una caminata matutina reduce el riesgo de un segundo ataque cardíaco para aquellos que ya han tenido uno.
Una caminata matutina de ritmo moderado puede aumentar instantáneamente tu estado de ánimo, ya que tu cerebro produce endorfinas, las cuales se desencadenan una sensación positiva, preparándote para llevar el día con la mejor actitud.
Las personas que caminan solo 20 minutos al día informan que se sienten más enérgicas y menos fatigadas. Y es que caminar aumenta el flujo sanguíneo y mejora la capacidad del cuerpo para producir energía.
Caminar o trotar reduce el riesgo de cáncer, a través de la oxigenación de todo el cuerpo. Las células que no reciben un suministro adecuado de oxígeno tienden a mutar más vigorosamente, y a menudo se vuelven malignas.
Caminar ayuda a reducir el azúcar en la sangre y el riesgo de diabetes tipo 2, especialmente para aquellos considerados pre-diabéticos.
Las personas que caminan tienen un hipocampo más grande, que es el área del cerebro responsable de la memoria y el aprendizaje. Además, los estudios muestran que una caminata diaria reduce el riesgo de demencia.
¡Caminar regularmente puede reducir el riesgo de muerte prematura en un tercio! Dado que muchas muertes tempranas se deben a la inactividad, una caminata matutina puede tener una influencia positiva en su vida.