
En los últimos años, los aceites de semillas (como el de soja, girasol o canola) han sido demonizados en redes sociales, acusados de causar inflamación, obesidad y hasta enfermedades crónicas. Pero, ¿qué dice realmente la ciencia al respecto? Un articulo de BBC analiza la evidencia detrás de esta polémica.
Estos aceites se extraen de semillas mediante procesos industriales y son ricos en ácidos grasos omega-6. Sus críticos argumentan que:
Promueven la inflamación (por exceso de omega-6 respecto al omega-3).
Son altamente procesados, lo que generaría compuestos nocivos al calentarse.
Se asocian a dietas ultraprocesadas (comida rápida, snacks).
✔ No hay pruebas concluyentes de que causen enfermedades por sí solos.
✔ El problema real es el desbalance entre omega-6 y omega-3 en dietas modernas.
✔ Al calentarse a altas temperaturas (ej. frituras), pueden oxidarse y perder beneficios.
En moderación y sin calentar en exceso, no son inherentemente dañinos.
Mejores alternativas: Aceite de oliva (para cocinar a bajas temperaturas) o aguacate.
El verdadero riesgo: Dietas altas en ultraprocesados, no el aceite en sí.