Allá donde vayamos hoy en día nos encontramos con productos antimicrobianos. Hemos declarado una guerra mortal a los microbios. En cualquier sitio se encuentran cientos de productos que mantienen a raya las poblaciones de bacterias de cualquier tipo. Pero ¿esto es realmente tan beneficioso como nos han dicho? Parece ser que no.
Los antimicrobianos son un tipo de químicos que se utilizan en el aseo personal o en productos de consumo que se encargan de matar o inhibir el crecimiento de los microbios. No obstante, existen pocas evidencias de que existan beneficios que justifiquen el uso tan continuo de estos antimicrobianos. Además de esto, tales sustancias son tóxicas para el agua y los seres vivos que allí habitan. Así mismo, están relacionados con diferentes impactos negativos en la salud.
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Como hemos mencionado entre los distintos antimicrobianos hay dos sustancias que destacan por ser muy utilizados en la industria. El triclocarban es utilizado en muchos jabones y el triclosan lo podemos encontrar en numerosos productos de uso diario en cualquier país del mundo. El triclosan está presente en juguetes, lápices, desodorantes, dentífricos o incluso ropa.
La eficacia de dichas sustancias es, probablemente, tan dudosa como su seguridad. Por estos dos motivos más de 200 científicos firmaron la Declaración de Florencia pidiendo que se detuviera el uso de los mismos. La petición estaba basada en las investigaciones que demostraban que estas sustancias químicas son muy poco eficaces y que su uso plantea serios riesgos para el medio ambiente y la salud humana.
Tanto el triclosan como el triclocarban, según estudios llevados a cabo con animales, se consideran disruptores reproductivos y hormonales. En los seres humanos se han relacionado con irritaciones en la piel, asma, y alergias de diferentes tipos. También se ha visto que los antimicrobianos pueden dañar la flora intestinal de las personas. Además, se han detectado antimicrobianos en orina, sangre y leche materna.
Según algunos estudios, el uso prolongado de químicos antimicrobianos en los productos de aseo diario, contribuyen a que las personas que los utilicen desarrollen resistencia a los antibióticos.
Estas sustancias también afectan el medio ambiente y la vida de otros seres vivos. Cuando se utilizan productos que contienen estas sustancias, liberamos hacia ríos y mares una cantidad de tóxicos que pueden afectar negativamente a la flora y fauna del agua de nuestro planeta.
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La información es poder. Si todos tenemos la información adecuada y hacemos un consumo responsable las cosas pueden cambiar en positivo. Por ello entre todos podemos poner fin a la utilización de este tipo de sustancias:
Lo primero que debes de saber es que tu piel es propietaria de una flora que alteramos cada vez que nos lavamos con productos químicos. Por ese motivo, aleja los químicos de tu piel todo lo que puedas.

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El primer aliado para limpiar tu casa sin microbianos es el vinagre. El vinagre es muy fácil de encontrar y muy barato. Lo puedes utilizar para lo siguiente:
El bicarbonato es un auténtico multiusos. Puedes utilizarlo para un sinfín de cosas:
Ya has visto que es muy fácil sustituir los antimicrobianos que tanto nos perjudican. Utilizando las alternativas que te hemos propuesto tu vida se simplifica, tu salud será mejor y te aseguro que ahorrarás una buena cantidad de dinero.
RECUERDA: la base para disfrutar de una buena salud está muchas veces en cambiar nuestros hábitos, tal y como propone el método Crear Salud. Necesitamos nutrirnos adecuadamente y activarnos haciendo cosas que aporten a nuestro bienestar integral.
Además, para cuidar nuestra mente, existen herramientas como la app Siente – que puedes descargarte aquí – que pueden ser grandes aliadas en tu camino a una vida saludable. Su metodología es sencilla de usar, pues incluye el mindfulness y la psicología positiva para mejorar tu bienestar, reducir el estrés y, de paso, ser más feliz.