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Salud

Minerales esenciales: qué son y por qué tu cuerpo los necesita

Los minerales son componentes químicos vitales que mantienen tus tejidos, huesos y energía.

Minerales en la dieta: nutrientes esenciales para tu salud

calcio

Para llevar una vida sana, tu alimentación debe contener todos los minerales que tu organismo necesita para funcionar correctamente. Los minerales son componentes químicos inorgánicos vitales que mantienen tus tejidos en perfecto estado y te permiten responder a la actividad diaria sintiéndote fuerte y con energía.

Los minerales se clasifican en dos grupos principales: macroelementos y microelementos, también conocidos como oligominerales. Tu cuerpo requiere cantidades diferentes de cada mineral según su función. Por ejemplo, necesitas más calcio que selenio, y estas necesidades varían según tu edad y estado de salud.

Calcio: el mineral estrella para huesos y dientes

Cuando piensas en minerales esenciales, el calcio es probablemente el primero que te viene a la mente. Representa aproximadamente el 2% del peso total de tu cuerpo, y se recomienda consumir entre 1 y 2 gramos de calcio diariamente.

Este mineral es fundamental para el desarrollo, crecimiento y mantenimiento de tu sistema óseo. También es crucial para la salud de tu dentadura: una cantidad adecuada de calcio previene caries, debilidad dental y daños en el esmalte.

cuajada

El calcio interviene en múltiples procesos de tu cuerpo:

  • Coagulación sanguínea
  • Contracción muscular
  • Funcionamiento del sistema nervioso
  • Producción de hormonas y enzimas
  • Salud del sistema urinario

Alimentos ricos en calcio

Los lácteos son la mejor fuente de calcio: leche, queso, yogur y mantequilla contienen este mineral en alta concentración y tu cuerpo lo absorbe muy bien. Lo mejor es que puedes optar por versiones bajas en grasa sin perder el contenido de calcio, además de aprovechar otros nutrientes como fósforo, magnesio y vitaminas enriquecidas.

Si prefieres alimentos de origen vegetal, encontrarás calcio en hortalizas y verduras como brócoli, habas, berza, cebollas, col, acelga, repollo, espárragos y espinaca. También puedes obtener calcio de pescados como salmón, sardinas y mariscos.

Tanto el exceso como la deficiencia de calcio pueden causar problemas como osteoporosis o alteraciones en los cálculos renales. Grupos como mujeres menopáusicas, vegetarianos estrictos y celiacos deben prestar especial atención a su ingesta de calcio.

Fósforo: energía para tus músculos

verduras

Trabajando en equipo con el calcio, el fósforo es esencial para mantener huesos fuertes y músculos que te respondan. Representa entre el 0,8% y el 1,1% de tu peso corporal y existe en forma de sales orgánicas e inorgánicas.

Tu cuerpo absorbe el fósforo mejor cuando va acompañado de calcio y vitamina D. Este mineral juega un papel crítico en funciones como el metabolismo de hidratos de carbono, la contracción muscular, la absorción de glucosa en el intestino, el ritmo cardíaco y el equilibrio ácido-base de la sangre.

Una de las funciones más importantes del fósforo es su participación en la producción de ATP, la molécula encargada de almacenar energía en tus células. También forma parte de las nucleoproteínas celulares junto al ADN, participando en la formación de enzimas que oxidan la glucosa.

Fuentes de fósforo en tu alimentación

Encontrarás alimentos ricos en fósforo en almendras, ajo, avena, maíz, lentejas, coles, lechuga, cebolla, manzana, arroz, apio, patata, puerro, fresa, tomate, pepino, castañas, setas, alcachofas, avellanas y nueces. Carne, pescado y lácteos también son excelentes fuentes tanto de fósforo como de calcio.

Tu necesidad diaria de fósforo varía según la edad: los lactantes necesitan 200 mg diarios, durante el crecimiento aumenta a 900 mg, y en la adultez se estabiliza en 700 mg diarios.

vegetales

La falta o exceso de fósforo puede provocar debilidad muscular, alteraciones óseas, raquitismo, afecciones intestinales, hiperparatiroidismo o glomerulonefritis.

Hierro: el mineral que crea hemoglobina

El hierro es uno de los minerales fundamentales para tu salud, siendo su función principal la formación de hemoglobina. Tu cuerpo contiene aproximadamente 45 mg de hierro por cada kilo de peso, aunque tu organismo solo absorbe un porcentaje inferior del que consumes en los alimentos.

Tus necesidades de hierro varían según tu edad, sexo y estado de salud. Las mujeres pierden mucho hierro durante la menstruación (hasta 20 mg), mientras que los neonatos tienen reservas hepáticas innatas que les duran hasta los 6 meses. Los bebés lactantes necesitan entre 6 y 15 mg diarios de hierro, cantidad que aumenta con la edad, siendo las mujeres siempre las que más lo requieren por sus pérdidas menstruales.

Si llevas una vida sedentaria con un consumo de aproximadamente 2.000 calorías diarias, aunque tu dieta sea equilibrada, podrías desarrollar carencia de hierro. En estos casos, es importante revisar tu alimentación.

sangre

Alimentos que previenen la deficiencia de hierro

Para asegurar que el hierro no sea un problema en tu salud, consume vísceras, hígado, carne, yema de huevo, trigo entero, marisco, verduras, nueces, legumbres y frutos secos. Frutas como pera, manzana, albaricoques, fresas, frambuesas, naranja y cerezas también aportan hierro importante.

La anemia está directamente relacionada con la deficiencia de hierro. Existe un tipo específico llamada anemia hipocrómica, causada por pérdida de hierro y la incapacidad de formar hemoglobina por déficit de vitamina B12, ácido fólico o ácido clorhídrico estomacal.

Las mujeres embarazadas deben ser especialmente cuidadosas con el hierro, ya que estudios demuestran que el gasto de este mineral durante el embarazo no se recupera completamente hasta 3 años después del parto.

También existe el problema opuesto: el exceso de hierro. Esto puede ocurrir por destrucción masiva de glóbulos rojos debido a paludismo, anemia hemolítica, o por transfusiones frecuentes. Este exceso causa siderosis, una enfermedad que puede llevar a cirrosis hepática.