
La rótula es el hueso de protección de la articulación de la rodilla, ella permite la unión biomecánica del cuádriceps que se proyecta verticalmente dentro de la ranura formada en el extremo distal del fémur, consiguiendo así que la rodilla se doble o se extienda. La rótula ocupa su propia cavidad, y cuando ésta se mueve o desliza completamente fuera de la misma se produce lo que llamamos luxación de la rótula.
Estas luxaciones son generalmente el resultado de un impacto fuerte o un movimiento de giro de la rodilla. En la mayoría de los casos, la rótula vuelve fácilmente a la posición correcta mediante la extensión de la rodilla o la contracción brusca del cuádriceps, sin embargo este movimiento es muy doloroso.
Factores de riesgo de la luxación de rótula
Algunos de los factores de riesgo que pueden favorecer la luxación de rótula incluyen:
Algunas personas tienen un ángulo femoral (conocido como ángulo Q, que se forma entre las líneas que van desde la espina ilíaca antero superior al centro de la rótula y la línea que va desde el centro de la rótula hasta la tuberosidad anterior de la tibia) más grande de lo normal, que puede causar una postura característica como tener las rodillas muy juntas (valgo de la rodilla). En este caso cuando la persona extiende la pierna, la rótula sale automáticamente, lo que aumenta el riesgo de luxación. En la siguiente imagen podrás observar la amplitud del ángulo Q normal en el hombre y la mujer:
Signos y síntomas de la luxación de rótula
Una persona con luxación de rótula presenta los siguientes signos y síntomas:

Diagnóstico de la luxación de rótula
Una buena evaluación, incluyendo una historia clínica y el examen minucioso de la rodilla son generalmente suficientes para diagnosticar la luxación de la rótula. Se puede ordenar una radiografía para confirmar el diagnóstico y descartar una ruptura del ligamento cruzado anterior, que puede dar algunos síntomas similares a una subluxación de la rótula.
Tratamiento de la luxación de rótula
El hecho de que se hayan descrito más de 100 procedimientos quirúrgicos para la prevención de una rótula con luxaciones múltiples y de la inestabilidad crónica que esta conlleva, nos hace pensar en la importancia de la búsqueda de una buena solución para evitar las lesiones de una de las articulaciones más importantes de nuestro cuerpo.
El tratamiento de fisioterapia inmediato después de la lesión y siempre y cuando que el diagnóstico esté confirmado; consiste en controlar las señales inflamatorias (rubor, aumento de la temperatura, hinchazón, dolor y disminución de la función), a través de:
Se debe buscar seguimiento médico/sanitario tan pronto como sea posible, cuanto antes sea la reducción de la luxación mejor será el pronóstico de recuperación. El médico puede recetar medicamentos para reducir el control del dolor y la inflamación, generalmente anti-inflamatorios no esteroideos (AINES) e indicar monitoreo en la rehabilitación mediante fisioterapia.
En las primeras dos semanas después de la lesión, el plan de la terapia física debe incluir:
En las siguientes semanas (tercera, cuarta y quinta) los objetivos son los siguientes:
Ejercicios de fortalecimiento o potenciación de cuádriceps (fase media)
Éstos ejercicios incluyen un poco más de dificultad a la hora de fortalecer la rodilla:
Ejercicios de fortalecimiento o potenciación de cuádriceps (fase avanzada)
Éstos ejercicios se realizan ya en la etapa avanzada de un proceso de rehabilitación:
Ejercicio de movilidad de la rehabilitación de rodilla
Valiéndonos de una silla como herramienta, podemos ganar amplitud de la flexión de la rodilla:
Ejercicios de propiocepción o propioceptivos de rodilla. Nivel inicial. Reforzar la rodilla
La propiocepción es fundamental en un programa de rehabilitación. Estos ejercicios simples se pueden realizar en las primeras semanas de rehabilitación:
Ejercicios de propiocepción o propioceptivos de rodilla. Nivel intermedio. Reforzar la rodilla
Un nivel más de dificultad para ganar estabilidad en la rodilla:
Ejercicios de propiocepción o propioceptivos de rodilla. Nivel avanzado. Reforzar la rodilla
Estos son los ejercicios de mayor dificultad para ganar estabilidad. Se realizan en las últimas semanas de la rehabilitación:
En las últimas semanas de la rehabilitación se pueden introducir progresivamente las actividades deportivas.
El peor pronóstico de esta lesión es en pacientes con rótula elevada, rodillas en varo, recurvatum y luxación recidivante o de repetición. Es por ello que debemos estar atentos a ésta lesión y cumplir la rehabilitación al pie de la letra. Entre lo que determine tu fisioterapeuta y lo que te ofrecemos en éste portal tienes las herramientas completas para recuperarte.
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