
El mango es una fruta tropical rica en nutrientes que se ha convertido en un alimento estrella para mejorar tu salud y bienestar. Aunque su origen es asiático, actualmente la mayoría del mango que consumimos proviene de Latinoamérica, llegando fresco a nuestras cocinas durante todo el año.
El mango destaca por su elevado contenido en agua y glúcidos, lo que lo convierte en una fruta refrescante e ideal para hidratarte. Además, aporta minerales esenciales como hierro, calcio, fósforo, potasio y sodio en cada porción.
Uno de los datos más curiosos es que sus propiedades varían según su madurez: cuando aún no está maduro es especialmente rico en vitamina C, mientras que una vez maduro aporta vitamina A y beta caroteno. De hecho, el mango es la fruta que ofrece la mayor cantidad de beta caroteno entre todas las frutas disponibles.
También contiene altas dosis de ácido fólico, un nutriente fundamental para tu cuerpo.
Gracias a su composición nutricional, el mango actúa como un gran aliado para prevenir problemas relacionados con la piel, la vista y la salud de las mucosas. Los expertos lo recomiendan especialmente para tratar anemias y otras afecciones sanguíneas.
Por su bajo contenido en grasas y calorías, el mango es un ingrediente básico en dietas de adelgazamiento y en planes alimenticios destinados a controlar la hipertensión. Aunque no es especialmente rico en fibra comparado con otras frutas, sí contribuye a regularizar el funcionamiento del sistema gastrointestinal.
Generalmente disfrutamos el mango en crudo, pelado y a trozos. Sin embargo, existen muchas otras formas deliciosas de incorporarlo a tu dieta:
Prueba diferentes formas de preparación y descubre cuál es tu favorita para disfrutar de todos los beneficios nutricionales del mango durante todo el año.