Esta mascarilla es tremendamente efectiva y beneficiosa para nuestra piel. Con tan sólo dos ingredientes conseguiremos una piel limpia, nutrida, hidratada, suave, tersa y sin arrugas.
Para ello sólo necesitamos dos ingredientes: avena y miel.
La avena es un excelente limpiador natural, elimina células muertas, elimina las impurezas acumuladas en los poros y la cuida, calmándola y manteniéndola sana ya que la mantiene hidratada y protegida de las agresiones externas.
Por ello, este resulta un ingrediente al que podemos hechar mano siempre que queramos limpiar e hidratar nuestra piel en profundidad, reducir el acné, espinillas, brillos y otras imperfecciones típicas sobretodo, en las pieles grasas.
Por otro lado, sucede lo mismo con la miel, otro poderoso exfoliante y limpiador natural, que aporta una hidratación extrema, favorece la regeneración celular previniendo en envejecimiento de la piel y la aparición de arrugas.
Elaboración:
Aunque resulta un poco pastelosa, veréis que el resultado es fantástico e inmediato.