
El esquí, al tratarse de un deporte de invierno, implica un gasto energético considerable. Las bajas temperaturas obligan a un consumo incluso mayor que para otras prácticas deportivas de alto rendimiento.
La deshidratación es uno de los efectos negativos que hacen a una mayor percepción de fatiga y cansancio. Por eso es importante consumir buenas cantidades de agua. Cuando estamos deshidratados, también se percibe una mayor falta de concentración, impidiendo la velocidad normal de transmisión de impulsos neuronales y el enfoque en las situaciones que debemos considerar del entorno.
Una buena dieta para la práctica de deportes de invierno como el esquí y el snowboard debe incluir ingesta regular, sin ayunos prolongados; buena carga de proteínas para aumentar la fibra muscular y una regular producción de enzimas y hormonas que ayudan a coordinar y concentrarnos.
Por cada kilogramo de peso corporal, se recomienda consumir de 7 a 10 gramos de hidratos de carbono de bajo nivel glucémico. Por ejemplo, arroz integral, quinoa, avena, pasta integral, par artesanal, proteínas magras y grasas favorables.Los hidratos de carbono sencillos deben ser evitados en la medida de lo posible. Son los que provienen de una harina refinada o el azúcar, ya que tienden a activar la insulina, aumentan la retención de grasas y por inflamación pueden aumentar el riesgo de sufrir lesiones.
También hay que consumir proteína en porcentajes de 1.5 – 1.8 gramos por kilogramo al día. Cuando consumimos proteína de origen animal estamos incorporando aminoácidos esenciales, mientras que las proteínas de origen vegetal suman los mismos aminoácidos pero con menor nivel de grasas saturadas y colesterol.
Por último, nuestra dieta deportiva para la práctica de esquí no puede prescindir de 1 o 1,2 gramos de grasas por kilogramo de peso corporal. Hay que consumir de forma moderada los fritos y grasas, pero no pueden estar totalmente ausentes. Recuerda que son componentes de tu dieta que se digieren lentamente, creando sensación de rigidez o indigestión en la práctica deportiva. Se recomienda comerlos de forma bastante espaciada respecto de la rutina de entrenamiento.
Siguiendo estas recomendaciones podrás mejorar tu rendimiento deportivo en el esquí a la vez que cuidar tu cuerpo. Una buena dieta y ejercicio siempre serán la clave para mejorar tu estado físico.