
Mi novio y yo nos prometimos hace casi dos años. El motivo por el que hemos esperado tanto es porque a mí me hacía mucha ilusión casarme en la Basílica de Santa María de la Esperanza Macarena de Sevilla, y como la lista de espera era muy larga, decidimos esperar.
Planificarlo con tanto tiempo me ha hecho disfrutar cada paso que hemos ido dando, desde elegir las invitaciones, el lugar o ir hasta el detalle más tonto como el color de los manteles. Todo lo he saboreado y disfrutado, así que como podéis imaginar a 3 días de mi boda, estoy que me subo por las paredes jeje.
DIABETES
Vivir con diabetes no ha hecho que lo disfrute menos, al contrario, pudiendo contaros todos los detalles es aún más emocionante. Pero en esta parte me gustaría deciros cuáles han sido mis preocupaciones y cómo las he resulto.

Lo primero que pregunté fue “Hace falta vacunarse de algo?” la respuesta es NO. No hay nada de lo que tengamos que vacunarnos para ir allí, por lo que ese punto estaba salvado.
Lo segundo mi kit de diabetes. Me he hecho una súper lista de cosas, donde además de las insulinas, tiras, agujas, glucagón, tiras de cuerpos cetónicos, sensores FreeStyle, etc. llevo un kit de fármacos por si me pongo mala allí (Antibiótico, paracetamol, ibuprofeno, polaramine, urbasón…) Todo ello se lo he pedido a mi médico de cabecera y sin problemas me ha hecho las recetas para que vaya cubierta ante algún imprevisto. Ya os haré foto 
Respecto al informe médico de viaje, lo solicité con diez días de antelación en mi hospital de día. El pasado lunes lo recogí y además del informe en inglés y español, me dieron unas pegatinas (mirad la foto en Instagram @vivetudiabetespsr) para que las pegue en las fotocopias que haga de la carta original. ¿Para qué sirve la carta/informe? Habitualmente nunca lo piden, pero yo recomiendo llevarlo siempre, ya que si nos pasa algo o nos piden justificante de por qué llevamos tanta medicación es un informe oficial de que vivimos con diabetes. Por ejemplo, yo las únicas dos veces que lo he usado fue en NY en el Empire State ya que para subir me dijeron que tenía que dejar todo los líquidos (lo que incluía un zumo que llevaba y las insus) y enseñando mi informe pude subir con todo mi kit y la otra fue en México, donde en Coco Bongo tuve una “pelea” con el encargado porque me prohibía entrar con la insu por si decidía pinchar a alguien (sí… es surrealista) y con mi informe no se pudo negar.
Excursiones de agua: nos vamos a bañar con tiburones y en alta mar con ballenas de más ni menos que de 20 metros, ya da miedo de por sí, pues si no puedes estar con tu kit, ya te subes por las paredes. Lo que he hecho es llevar mi bolsita impermeable que ya os he enseñado en otras ocasiones. Con ello, me podré bañar con todo encima
Comidas: No sé realmente cómo serán las comidas, pero como sabéis tengo alergia al marisco. Para ello llevo un kit de alergias por si me pasase algo. Adicionalmente, hemos avisado a los aviones para que me pongan un menú que no me suba mucho el azúcar y también al hotel por si las moscas.
Las insulinas: Esto es otra de las grandes cuestiones. Yo me pincho mi basal en dos veces, 17 unidades a las 10 de la mañana y 7 a las 10 de la noche. No por antojo si no porque por mi actividad, así es cómo mejor me encajan mis pautas insulinicas para tener una basal estable. Lo que me preocupa es que cuando llegue me cambian totalmente las necesidades de insulina, es decir estarían como invertidas (7 por la mañana y 17 por la noche). Como en este viaje es prácticamente imposible hacer un cambio progresivo, iré ajustándolas poco a poco. En el reloj de pulsera llevaré la hora española y en el móvil la local, de tal forma que iré controlando que siempre pasen doce horas entre dosis e ir regulandola al horario local. Ya os iré contando…
Por lo demás todo está bajo control, pero el próximo sábado os enseñaré alguna sorpresa que también tengo para todos los que vivimos con diabetes, Seguid de cerca mi perfil de Instagram, porque os iré enseñando todo lo que pueda