Llevaba tiempo queriendo postear esta receta pero por falta de tiempo para hacer las fotos, la primera vez que la hice arrasamos con la fuente entera antes de que ni si quiera pudiera hacer una sola instantánea. Pero esta vez no he dejado escapar la ocasión y te traigo dos recetas en una para compensar.
Mini lasagnas de calabacín con falsa bechamel
Pues como te decía, hoy hay dos recetas por el precio de una, primero porque llevaba ya unos días sin publicar receta y también porque el plato en sí se compone de dos partes: las mini lasagnas y la falsa bechamel.
Las mini lasagnas me las he sacado de la manga. No voy a decir que las he inventado yo, porque basta que una diga eso para que alguien quiera pegarte el tirón de orejas con una receta igual sacada de algún libro de cocina de un cocinero archiconocido. Pero sí te puedo asegurar que no me he inspirado en ninguna otra receta o mirado nada por ahí.
Simplemente surgió por necesidad. Un sábado tenía que hacer de comer y la nevera estaba más bien vacía porque aún no habíamos ido a hacer la compra, así que tocaba improvisar con lo que tenía, que no era mucho.
En cuanto a la falsa bechamel, sí que está inspirada en otra receta. En la fantástica salsa cremosa de coliflor (creamy cauliflower sauce) de una pareja de blogueros que me encantan, Lindsay y Bjorn de Pinch of Yum. Si no conoces su blog y hablas inglés, échales un ojo. Son simplemente geniales.

La primera vez que vi su receta me gustó porque no lleva harina, aunque pensé que lo de la mantequilla aún se podía mejorar. Así que rápidamente decidí hacer mi propia versión más saludable aún: sin mantequilla y apta para intolerantes a la lactosa.
No te voy a decir que estuviera super convencida de que fuera a salir algo rico, pero bueno, la idea era hacer poca cantidad por si resultaba un total desastre.
Pues nada de eso. El resultado es genial. Una salsa cremosa y suave muy parecida en sabor y textura a la bechamel tradicional, pero que es infinitamente mucho más sana.
Ni harina, ni mantequilla ni leche y además tiene como base una verdura, la coliflor. Oiga, ¿quién da más?
Así que si eres de los que flipa con la salsa bechamel, pero te privas de comerla porque engorda o porque la lactosa te sienta como una patada, aquí tienes la solución: falsa bechamel de coliflor.
La receta en principio no es apta para vegetarianos porque tiene anchoas, pero es fácilmente adaptable a una receta vegana cambiando las anchoas por aceitunas negras, por tofu ahumado o seitán. Yo me inclino por esta opción.
En cuanto a la falsa bechamel, es totalmente apta tanto para intolerantes al gluten y la lactosa, como veganos. Es perfecta tal cual.
Mini lasagnas de calabacín con falsa bechamel
5. Pica manualmente o en una picadora las anchoas lavadas y secas, los tomates desecados en aceite (sin el aceite) y las dos hojas de albahaca. Debe quedar como una pasta pero no demasiado fina, sino que se noten los trocitos.
6. Unta esta pasta en cada lámina de calabacín y pon otra encima. Sigue haciendo eso sucesivamente con cada medio calabacín hasta reconstruir los calabacines. Ponle unos mondadientes para fijar las capas y que no se mantengan los calabacines montados.
7. Pinta con un poco de aceite de los tomates y una brocha (o un papel de cocina) una fuente de hornear y dispón los calabacines dentro.
8. Pon por encima la bechamel y si quieres, un poco de queso rayado.
9. Hornea durante 30 minutos a unos 180 grados cubierto con un papel de aluminio para que no se queme y otros 10 minutos sin el papel para que se dore.
Espero que te guste tanto como nos ha gustado a nosotros. Esta vuelve a caer pronto. seguro.
¡Por cierto! Ya han llegado algunas preguntas de lectores para la nueva sección de nutrición con la doctora Sandra O. Si tienes alguna duda puedes enviarnos tu pregunta a través del formulario de contacto.
Un abrazo y en nada estoy otra vez aquí con más.
Ana
Y recuerda, si te ha gustado la receta, corre la voz con algunos de los botones para compartir de la izquierda. :)