Hoy te traigo unos ejercicios muy efectivos de armonización del Nervio Vago, para que tú puedas tener control y saber cómo relajarte, reducir el estrés y lograr estar más enfocado.
Pero primero, veamos de qué se trata este importante par de nervios craneales en nuestro cuerpo y en qué funciones intervienen.
En palabras simples, este nervio (también llamado Neumogástrico) que sirve para transmitir información sensorial y motora al cerebro, comienza en la parte posterior del cráneo, en el bulbo raquídeo e inerva los músculos de la faringe, del esófago, de la laringe, a la tráquea, los bronquios, el corazón, plexo solar, el estómago, el páncreas, el hígado, intestino delgado, intestino grueso y riñones. (leer más en Wikipedia)
Se encarga de llevar la sensibilidad a toda la región del pabellón de la oreja y del conducto auditivo, percibe el sentido del gusto, participa en la inervación de los músculos encargados de la deglución y la fonación, produce el reflejo de la tos y el vómito.
Entonces, debido a todas las tareas mencionadas, cuando el nervio vago se afecta podremos encontrar grandes disfunciones en el gusto, deglución, fonación, respiración, ritmo cardíaco, digestión, evacuación, sudoración excesiva, etc. 
a su paso por el recorrido de la arteria carótida
A nivel emocional la respuesta del nervio vago se activa cuando sentimos que no podemos escapar de una "amenaza". Esta respuesta se caracteriza por la disminución de la frecuencia cardíaca, la reducción de la respiración y la contracción de los músculos. Por ejemplo: situaciones de exposición a una enfermedad grave, la pérdida involuntaria de un trabajo, la pérdida de un ser amado, etc . Esta respuesta fisiológica natural del nervio vago, debería ser momentánea y durar el mismo tiempo del peligro que la detonó.
Pero no siempre es así y podemos encontrarnos en situaciones de estrés prolongado, como por ejemplo largos períodos de incertidumbre e inestabilidad generalizadas, como los vividos durante el año 2020, que aún no se han subsanado del todo y que a veces nos llevan a tener respuestas exageradas ante situaciones de mínima amenaza. ¿Y qué sucede si reprimimos nuestras emociones durante mucho tiempo? Podemos mostrar síntomas asociados como problemas gastrointestinales, asma, ansiedad, fobias, miedo sin sentido, insomnio y otros muchos síntomas psicosomáticos.
Al respecto de este apartado me ocuparé del TEPT (Trastorno de Estrés Post Traumático) de cuyas secuelas poco se habla en relación con lo experimentado durante el confinamiento de 2020.
Las relaciones interpersonales también se ven muy afectadas por este conjunto de síntomas. He aquí la importancia de relajar nuestro nervio vago para disfrutar de una vida plena y llena de oportunidades.
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Saludos cordiales,
Mariel Alabarcez
Terapeuta Zen Shiatsu
Desarrollo Personal
CABA, Argentina
