La nutrición parenteral es la administración en forma continua de una solución hiperosmolar, la cual contiene hidratos de carbono, proteínas, grasas y otros grupos de nutrientes necesarios, a través de un catéter permanente, que se encuentra insertado en la vena cava superior normalmente. Este es el método que se prefiere usar en aquellas personas que se encuentran hospitalizadas y que no pueden alimentarse por sí mismas.
Resulta esencial para un buen aprovechamiento de los nutrientes y de la energía, que en la nutrición parenteral se administren los hidratos de carbono y las proteínas de forma simultánea, además de que exista una relación adecuada entre calorías y nitrógeno (de 100-150 Kcal/g de nitrógeno).
A través de distintos estudios se ha demostrado que la nutrición parenteral tiene menos riesgo de complicaciones como las infecciones, entre otros de sus beneficios se encuentra que ayuda a pacientes que serán sometidos a cirugías, especialmente a aquellos con desnutrición severa.
Indicaciones de la nutrición parenteral:
A pesar de los beneficios que aporta la nutrición parenteral, hay indicaciones específicas acerca de cuándo debe ser usada, esencialmente deben ser pacientes que tengan necesidades nutricionales específicas y que por supuesto no se tenga ninguna complicación asociada; ya que el objetivo de la nutrición parenteral es aportar calorías suficientes para que los tejidos puedan repararse y mantener la integridad o el crecimiento de la masa tisular magra.
Entre las indicaciones están:

Lactantes con síndrome de talla baja debido a insuficiencia gastrointestinal relacionada con síndrome de intestino corto, deficiencia enzimática, malabsorción, íleo por meconio o diarrea idiopática.
Pacientes graves, hipermetabólicos por más de cinco días o cuando no es factible la nutrición entérica.
Fracaso de los intentos por proporcionar las calorías adecuadas mediante alimentación con sonda entérica o por residuos altos.
Pacientes adultos con síndrome de intestino corto secundario a resección masiva de intestino delgado.
Fístulas enteroentéricas, enterocólicas, enterovesicales o enterocutáneas con eliminación alta (más de 500 ml/día).
Enfermos con afección maligna, con caquexia o sin ella, en quienes la desnutrición puede poner en peligro el éxito al aplicar una opción terapéutica.
Pacientes con colitis granulomatosa, colitis ulcerosa y enteritis tuberculosa en quienes están afectadas porciones importantes de la mucosa de absorción.
Enfermos quirúrgicos con íleo paralítico prolongado secundario a cirugías mayores (más de 7-10 días), lesiones múltiples, traumatismo abdominal contuso o abierto.
Enfermos con íleo reflejo producto de una complicación de diversas enfermedades médicas.
Pacientes con intestino de longitud normal pero malabsorción secundaria a esprue, insuficiencia enzimática o pancreática, hipoproteinemia, enteritis regional o colitis ulcerosa.
Enfermos adultos con trastornos gastrointestinales funcionales (diarrea idiopática, vómitos psicógenos, discinesia esofágica después de un ictus isquémico o hemorrágico, o anorexia nerviosa).
Contraindicaciones de la nutrición parenteral:
A su vez, se pueden presentar algunas condiciones en las cuales la nutrición parenteral se encuentra contraindicada, es decir, que no debe usarse en tales situaciones, como son:
Tipos de nutrición parenteral:
En general, hay dos formas para aplicarla y son:
Nutrición parenteral total:
También conocida como nutrición parenteral central, la cual requiere el acceso a una vía de diámetro grande por la cual se puedan administrar todos los requerimientos nutricionales del individuo; por lo que todos los micronutrientes y macronutrientes necesarios se administran por esta vía y el contenido de dextrosa es alto (aproximadamente de un 15 a un 25%).
Nutrición parenteral periférica:
En vista de que la osmolaridad de la solución que se administra en este tipo de nutrición parenteral es menor (por la reducida cantidad de dextrosa de un 5-10% y de proteínas 3%), es posible que se haga a través de venas periféricas; pero este método no resulta eficaz en aquellos pacientes con desnutrición grave en vista de que algunos micronutrientes no pueden ser administrados por la imposibilidad de concentrarlos en volúmenes pequeños. Se considera utilizar este método cuando no hay acceso a vías centrales o si solo se requiere apoyo nutricional complementario y sólo se puede utilizar por periodos cortos de tiempo, en general lo ideal serían menos de dos semanas.
¿Cómo debe ser una nutrición parenteral adecuada?
Complicaciones de la nutrición parenteral:
Algunas veces, se pueden presentar complicaciones producto de la administración de la nutrición por dicho método, pero cabe aclarar que las mismas no se presentan en todos los pacientes, por lo que no es absoluto; entre las complicaciones están:
Complicaciones técnicas:
Para saber más acerca del tema, lee: Sepsis.

Infección del catéter: Esta es una complicación frecuente, en vista de la manipulación excesiva que existe cuando se está colocando, si se coloca en la femoral el riesgo de infección es más grande, mientras que si se coloca en la vena subclavia el riesgo de infección es muy pequeño. También, influye en el riesgo de infección del catéter el tiempo que lleva colocado, ya que si lleva menos de tres días el riesgo de infección es insignificante, por el contrario si lleva más de una semana colocado, entonces el riesgo de infección asciende de 5-10 %.
Complicaciones metabólicas:
Si te interesa, puedes leer: Beneficios de la insulinoterapia.
A pesar de que pueden obtenerse muchos beneficios con la administración de nutrición parenteral, la misma no debe ser usada si no es necesaria para la mejoría del paciente, siempre deben tomarse en cuenta sus indicaciones y contraindicaciones a la hora de decidir si es la terapia apropiada o no.
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