Los pelos enquistados son aquellos vellos corporales que, al crecer, se curvan y vuelven a meterse dentro de la piel o incluso no llegan a salir y crecen de forma horizontal a la superficie. Aunque puede ocurrir en cualquier zona del cuerpo y con todos los tipos de pelos, es más frecuente cuando el vello es duro o encrespado, y en las zonas de pliegues donde hay poca ventilación.
Si sufres a menudo de esta molestia, presta atención a este artículo. Aquí te explicaré cuáles son las causas fundamentales que lo provocan y las medidas que debes tomar para prevenirlo.
Aunque padecer de pelos encarnados es algo natural y en ciertos casos no hay un motivo aparente, existen factores que favorecen su aparición:
Cuando el vello corporal es abundante y grueso, generalmente nace en diferentes direcciones y muy juntos unos de otros, este patrón favorece su crecimiento horizontal.
El pelo encrespado es otra causa habitual de enquistamiento, debido a que muchas veces, una vez que ha salido al exterior se riza y vuelve a meterse en la piel.
La epidermis, es la capa más externa de la piel y está formada por queratinocitos. En condiciones normales, esta se encuentra en constante renovación celular, manteniendo la elasticidad y eliminado las células muertas.
Sin embargo, cuando la piel no está correctamente hidratada, su superficie se vuelve tirante y se descama. Esto hace que, se torne más dura y resistente al paso del vello corporal a través de ella durante su crecimiento.
Pero, además, se ralentiza el proceso de renovación celular mediante el cual, se eliminan las células muertas. Por lo tanto, se obstruyen los folículos pilosos dificultando la salida del pelo. Como consecuencia, se produce un crecimiento anómalo favoreciendo el enquistamiento.
Las pieles negras y en general, las pieles gruesas son más propensas a sufrir de vello encarnado. La razón es obvia, ya que esta característica dificulta el crecimiento normal del pelo cuando tiene que romper la piel para salir al exterior.

Otro motivo y quizá el que con más frecuencia provoque esta molestia, es el método de depilación utilizado.
En primer lugar, el afeitado a cuchilla, por un lado, proporciona un gran apurado y por otro, favorece en gran medida la deshidratación de la piel, por ende, los pelos enquistados. Además, el corte del vello hace que sus puntas se vuelvan filosas, lo cual permite que se incrusten en la piel con gran facilidad una vez que han salido al exterior.
La obesidad, el tabaquismo, el consumo de algunos medicamentos, los malos hábitos alimentarios, entre otros, constituyen factores de riesgo que favorecen la deshidratación de la piel. Del mismo modo, favorecen también, la aparición de pelos enquistados.
Como he mencionado al principio de este artículo, las zonas de pliegues son muy propensas a sufrir de esta anomalía. Esto ocurre debido al roce de la piel, que hace que el crecimiento del pelo se vea afectado.
Lo mismo pasa cuando hay fricción constante con el tejido de la ropa o con cualquier otra superficie. En este sentido, se desaconsejan las prendas muy ajustadas o el uso de cualquier atuendo que pueda provocar irritación, especialmente sobre la piel recién depilada.
De la misma manera, la humedad existente en estas zonas, propicia el crecimiento bacteriano y la infección de los vellos enquistados.

Los pelos enquistados en la barba aparecen fundamentalmente después del afeitado.
Por ello, debes tomar todas las precauciones para que el rasurado sea lo más suave y delicado posible con tu piel. Esto va desde la elección de la afeitadora más adecuada, la utilización de productos específicos a tu condición y tipo de piel, hasta el empleo de una correcta técnica.
En las ingles y las axilas es muy frecuente la aparición pelos enquistados. Teniendo en cuenta las causas que lo provocan, es fácil entender el por qué.
Por una parte, las características del vello corporal en estas áreas hacen que sean susceptibles a sufrir estas lesiones. Por otra, son zonas de pliegues, a las cuales, normalmente no se les presta especial atención en cuanto a exfoliación e hidratación se refiere. Otro punto en contra, es el hecho de encontrarse sometidas al roce de la piel e incluso con la ropa.
Teniendo en cuenta que, son zonas húmedas en las cuales el crecimiento bacteriano está favorecido, hay que tener especial cuidado para evitar una posible infección.
Las piernas son una parte del cuerpo muy extensa, en las cuales no suele haber pliegues y la piel no es tan delicada. Tal vez sea por eso, que aquí no se enquisten los pelos con tanta frecuencia.
Sin embargo, como hemos mencionado antes, el roce con algunas superficies, como puede ser el tejido de la ropa muy ajustada, y algunos métodos de depilación pueden contribuir a su aparición. Esto es más habitual cuando el vello corporal es duro y la piel no se encuentra correctamente hidratada.
Teniendo en cuenta los factores que favorecen la aparición de pelos enquistados, puedes tomar una serie de medidas que te ayudarán a evitarlo. Debido a que esta situación anómala, la mayoría de las veces está relacionada con tratamientos agresivos o con malos hábitos que afectan el correcto funcionamiento de la piel. Dichas medidas te ayudarán, además, a cuidarla y a proteger su integridad.
Como hemos visto anteriormente, cuando la piel no está hidratada se torna rígida y se descama obstruyendo los folículos pilosos. Esto hace que, el vello corporal durante su crecimiento no pueda salir al exterior y se provoque el enquistamiento.
Por eso es muy importante mantener una correcta hidratación, la cual debe ser diaria, después de la ducha e inmediatamente después del rasurado o la depilación. Es muy recomendable que utilices productos dermocosméticos específicos para tu condición y tipo de piel. De esta forma podrás garantizar el máximo confort y un aspecto saludable, al mismo tiempo que evitarás la aparición de pelos enquistados y la irritación.
Aunque la exfoliación regular es algo en lo cual insisten los especialistas, es un hábito que aun no está instaurado en la mayoría de la población. Sin embargo, los beneficios que aporta son muy recomendables para evitar el envejecimiento, tonificar y mejorar la apariencia de la piel.
Mediante la exfoliación se eliminan las células muertas de forma inmediata, activando el proceso de renovación y liberando la piel de impurezas y toxinas. En el caso que nos ocupa, juega un papel fundamental, limpiando a profundidad y desobstruyendo los poros para que el vello corporal pueda crecer libremente.
Este punto es muy importante y a la vez muy controvertido. Si bien es cierto que existen métodos de depilación que propician en gran medida la aparición de los pelos enquistados, la elección del mismo va a depender, además, de los gustos y preferencias del usuario.
En cualquier caso, lo más recomendable para aquellas personas que sufren de esta molestia, es elegir procedimientos poco invasivos. Evitar el afeitado a contrapelo, demasiado a ras o la depilación de arranque que pueda ocasionar traumatismos al folículo y atrofiar el crecimiento del vello facial o corporal.
Lo más aconsejable es la depilación láser o con luz intensa pulsada, también la utilización de cremas depilatorias. Aunque estas últimas pueden resultar irritantes y poco toleradas por personas de piel sensible.
En el caso de la barba donde no se utilizan las cremas o la depilación láser, una buena alternativa son las afeitadoras eléctricas. Aunque estas máquinas se utilizan mayoritariamente a contrapelo, el apurado no es tan a ras como en el caso de las maquinillas manuales. Por lo que, el crecimiento del pelo no implica romper la piel para salir al exterior.
En todo caso, sea cual sea el método elegido, es muy importante cumplir con las medidas de hidratación y exfoliación antes señaladas. Evitar el afeitado en seco, utilizando productos específicos y calor para ayudar a abrir los poros y suavizar el vello facial antes de eliminarlo. Todo ello, en conjunto contribuirá a prevenir la aparición de los pelos encarnados.
Aunque en este caso, hablamos de aspectos que afectan de forma algo más indirecta. No hay que perder de vista su impacto en la posible aparición de esta afección.
Evitar el tabaco y el consumo excesivo de alcohol, beber abundante agua e ingerir frutas y verduras, son buenas prácticas que ayudan a mantener la piel hidratada y saludable. La obesidad es otro factor de riesgo que puedes evitar practicando deportes, esto te ayudará en la transpiración y por ende en la limpieza de los poros facilitando el normal crecimiento del vello corporal.
Si a pesar de haber tenido en cuenta todas las medidas anteriormente señaladas, no has podido evitar la aparición de algún molesto pelo enquistado. Toca tener en cuenta cómo quitarlo para evitar que se infecte y que el mal sea mayor.
Normalmente los pelos enquistados se solucionan de forma natural. Sin embargo, muchas veces no podemos evitar la tentación de eliminarlos debido a que son molestos y antiestéticos. En este caso lo más importante es hacerlo bien y que no se infecte, toma nota y mucha suerte.
Es importante tener en cuenta todas las medidas para evitar y tratar a tiempo la aparición de pelos enquistados. Sin embargo, en algunas ocasiones son inevitables las consecuencias y pueden llegar a infectarse.
Los síntomas de un pelo enquistado infectado son dolor, enrojecimiento, inflamación y la aparición de pus. En este caso es fundamental no manipular la lesión. Aplicar calor ayudará a acelerar el proceso de regeneración. Pero, el tratamiento más eficaz es la aplicación de cremas antibióticas. El problema es que el uso de antibióticos, incluso por vía tópica, está sujeto a prescripción médica.
Por lo que, en caso de padecer de los síntomas antes mencionados, producidos por un pelo enquistado infectado o foliculitis, debes acudir a tu médico. Este, te indicará el tratamiento más adecuado de acuerdo a las características y el alcance de la afección.
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