
Las alteraciones en los pies suelen generar diversos síntomas que pueden no solo afectar este segmento sino también comprometer otras estructuras cercanas al pie como el tobillo, las rodillas o las caderas en casos extremos, esto debido a la relación con las cadenas musculares tanto anteriores como posteriores. Es por ello que conocer a detalle sobre algunas de las más frecuentes como el pie plano y el pie cavo te ayudará a entender y descartar si es posible que estés sufriendo de una u otra.

Los pies cavos son una deformidad del pie en el que el arco plantar posee un excesivo arqueamiento, es una afección que puede ser adquirida o congénita y que desencadena una alteración producto de la tensión muscular de los músculos del pie y la pantorrilla, haciendo que de forma progresiva el pie se vaya deformando con el pasar del tiempo.
Esta deformidad puede presentarse en diferentes tipos los cuales dependen del predominio de la posición en la que se encuentre el pie:
Los pies planos son todo lo opuesto a los pies cavos, en este caso existe un aplanamiento del arco plantar, esta deformidad puede ser de tipo congénita o adquirida y suele ser una de las más frecuentes en cuanto a deformidades del pie y uno de los agentes causales de alteraciones en la biomecánica del pie y de la marcha.
"Los pies planos son todo lo opuesto a los pies cavos."
Existen dos tipos de pie plano, un pie plano flexible que se caracteriza por ser indoloro y es común durante la infancia debido a la hiperlaxitud de los ligamentos, este suele mejorar con la maduración y crecimiento, por otra parte también existe un pie plano rígido el cual sí puede generar síntomas de dolor y de limitación de la movilidad, este puede deberse a factores adquiridos tales como traumatismos, procesos inflamatorios o infecciosos en las articulaciones subastragalina y mediotarsiana, parálisis cerebrales, polio etc.
En ocasiones la presencia de un pie plano o cavo suele confundirse, esto debido a las similitudes en los síntomas que pueden presentarse, es por esto que conocer con detenimiento sus características es importante para descartar la presencia de una u otra deformidad del pie.
En la mayoría de los casos los pies planos no suelen generar síntomas dolorosos, pero sin embargo las que suelen presentar dolor lo refieren en la zona del talón o a nivel del arco plantar
Los factores causales de un pie cavo o pie plano son diversas aunque en ciertos casos las causas pueden ser de tipo idiopática. Entre las causas más comunes en el caso de los pies cavos encontramos:
Con respecto a las causas que generan un pie plano tenemos:
Tomar en cuenta algunas recomendaciones y consejos para cuidar los pies en especial si sufres de pie plano o de pie cavo es importante, por lo que te damos a conocer una serie de sugerencias y tratamiento para lograr mejorar dichas deformidades:
Utilizando una goma cerrada y ubicándola por delante del metatarso y apoyando el talón deberás llevar el pie hacia afuera tirando bien de la goma para ayudar a ganar fuerza muscular en la musculatura peronea del pie.
Una variante de este ejercicio es ubicando la goma por dentro a la altura del tobillo para posteriormente llevar el pie hacia adentro despacio controlando la velocidad del ejercicio y de la tensión que se puede generar por la goma.
Colocando la goma a la altura del talón y cruzando por encima del pie te colocarás de puntillas, con este ejercicio no solo trabajarás la fuerza sino el equilibrio y el control que es una de las cosas más importantes de trabajar en el pie cavo, para este ejercicio podrás realizar alrededor de unas 20, 30 o 40 repeticiones.
Utilizando la misma goma la colocaras a la altura del dorso del pie desde allí tiraras de la goma intentando mantener los dedos lo más relajados posible, durante la realización de este ejercicio notarás la sobrecarga en la zona del músculo tibial anterior, puedes mantener esta posición por unos 2-3 minutos.
Para este ejercicio necesitarás marcar una distancia en la que puedas iniciar con estiramiento activo de los dedos del pie, este será un ejercicio en el que intentarás alcanzar la distancia que puedas, lo importante es lograr estirar lo máximo posible los dedos recordando que si apoyas la yema de los dedos es que estas realizando de forma correcta el ejercicio.
Para este ejercicio deberás ubicarte en la posición sedente y con la ayuda de una goma la cual debes colocar a la altura del antepié con el talón apoyado para posteriormente empujar hacia adentro con la goma.
Desde la posición de pie iniciarás el entrenamiento de la marcha, para ello tendrás que caminar llevando el talón y el dedo gordo hacia delante evitando flexionar el dedo gordo.
Sentado o sentada con la utilización de una toalla vas a ubicar el talón por fuera de la toalla mientras que la zona del metatarso y los dedos dentro de la toalla desde aquí deberás estirar al máximo los dedos para que luego bajes los dedos totalmente rectos enseñando los nudillos.
Ubicándote de pie tendrás que caminar con el borde lateral de los pies, de esta forma trabajar el equilibrio desde una deambulación lenta haciendo que este ejercicio sea un poco más desafiante y muy utilizado por la facilidad de su realización en casos de pies planos.