
El exceso de sol es más perjudicial de lo que crees. Aunque es normal no pasar demasiado tiempo expuesto directamente a los rayos solares, cuando lo hacemos de forma excesiva, el sol se convierte en un hábito nocivo para tu piel, especialmente si tienes una piel sensible o clara.
Los expertos recomiendan tomar el sol un máximo de 15 minutos al día, preferiblemente en horas de baja insolación: antes de las 10 de la mañana o después de las 7 de la tarde. Para obtener suficiente vitamina D, basta con exponer las piernas al sol durante estos cortos períodos.
Las quemaduras solares aparecen poco después de una exposición prolongada sin protección adecuada. La piel se enrojece, se calienta y duele sin necesidad de tocarla, con hinchazón e incluso ampollas.
El pico máximo de inflamación ocurre a las 24 horas. Si no vuelves a exponerte al sol, la quemadura puede durar una semana. En casos graves pueden aparecer fiebre, escalofríos o dolor de estómago que requieren atención médica urgente.
La exposición prolongada al sol provoca aumento de la temperatura corporal, enrojecimiento de la piel y mareos. Este problema es especialmente grave en niños y personas mayores.
Aunque muchos lo ven como un símbolo de belleza, el bronceado es en realidad un daño causado por los rayos ultravioleta. Tu piel reacciona produciendo melanina en exceso para protegerse, adquiriendo ese color oscuro característico.

Algunas personas desarrollan reacciones alérgicas tras la exposición al sol, con placas rojas, ampollas u habones en la cara, cuello, manos y brazos. A menudo, la alergia no es al sol en sí, sino a otros elementos como alimentos, medicamentos, plantas o cosméticos que necesitan la luz solar para provocar la reacción.
Se trata de un eczema causado directamente por la exposición solar. El tratamiento consiste en refrescar la zona afectada con agua fría para aliviar los síntomas.
Los rayos ultravioleta dañan las células de la epidermis responsables de la defensa inmunológica de tu piel. Esto puede disminuir las reacciones alérgicas naturales y favorecer infecciones cutáneas.
Esta lesión escamosa aparece en personas que pasan largos períodos bajo el sol: albañiles, agricultores, marineros. Es importante que un médico la valore rápidamente, ya que puede tratarse de una lesión precancerosa.
El envejecimiento de la piel es una de las consecuencias más visibles del exceso de sol. Los rayos ultravioleta dañan el colágeno y la elastina, causando arrugas, manchas y flacidez prematura.
El cáncer de piel es el problema más grave causado por exposición solar excesiva. Varios factores influyen en su desarrollo:
El 90% de los cánceres cutáneos aparecen en zonas muy expuestas al sol: cara, cuello, orejas, manos y antebrazos. Las quemaduras solares sufridas incluso en la infancia aumentan significativamente el riesgo de cáncer de piel en la edad adulta.