Seguramente habrás escuchado que los alimentos integrales son más saludables para nuestro organismo y tenemos que elegirlos por encima de los alimentos refinados. ¿Sabes por qué es tan importante que incluyas los cereales integrales en tu dieta?
Para entender la importancia de los alimentos integrales, primero debemos entender lo que significa cada término.
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Desde que los alimentos integrales han tomado fuerza gracias al apoyo científico, muchos de los productos que vemos en el supermercado incluyen la palabra “integral” en sus envases. Aquí surge la confusión: no todos ellos tienen las características necesarias para entrar en esa categoría.
Para asegurarnos de que el alimento sea integral tenemos que fijarnos en la etiqueta. Por ejemplo, a la hora de comprar el pan al menos el setenta y cinco por ciento de la harina debe ser integral. En países como Alemania, un producto se considera integral únicamente si lleva el noventa por ciento de harina integral, mientras que en Holanda solo es un cincuenta por ciento.
En España este porcentaje no está regulado y es el gran problema de los productos integrales. Puedes encontrar un pan “integral” al que le añaden salvado pero no contiene harina integral. Cabe remarcar que esta confusión se suele generar sobre todo con las masas. Podemos reconocer fácilmente cuando un arroz es integral pero para asegurarnos que las galletas, el pan y los cereales para desayunar son integrales, tenemos que echar un ojo a los ingredientes.
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Evita fiarte de frases como “alto contenido en fibra”, “light”, “integral”, “de salvado”, “tres cereales” “cinco cereales”, etc. No significa que no sean integrales pero lo mejor que puedes hacer es mirar los ingredientes directamente. Fíjate que el ingrediente principal (sea del cereal que sea) sea «integral» o «de grano entero». Si no está presente en la etiqueta, significa que el alimento no es integral.
La presencia de semillas o frutos secos es muy atractiva pero no garantiza que un alimento sea integral. Tampoco lo es el color. Por ejemplo el pan de centeno puede contener solamente un veinte por ciento de centeno y un ochenta por ciento de trigo y podemos dejarnos engañar muy fácilmente. Para dar color a un cereal basta con añadir motas del salvado o un poco de harina de centeno refinada para que obtenga un color oscuro.
También es importante que te fijes en la información nutricional del envase. En un alimento integral la relación de carbohidratos y fibra debe ser como mínimo de diez a uno. En otras palabras, una décima parte de los carbohidratos debe estar constituida por fibra.
Por último, recuerda que toda la bollería y la pastelería integral puede no ser un producto saludable para tu organismo. Muchos de estos alimentos se catalogan como “con alto contenido en fibra” pero contienen gran cantidad de azúcar y grasas de baja calidad.
Como ya hemos mencionado, los cereales integrales contienen gran cantidad de hidratos de carbono y proteínas y además una gran cantidad de fibra, minerales y vitaminas (magnesio, hierro, calcio, vitaminas del grupo B, ácido fólico, etc.).
Otra característica es el efecto saciante ya que los cereales integrales se hinchan con los líquidos del cuerpo y llenan más el estómago. También poseen un índice glucémico bajo, es decir, contienen carbohidratos complejos. Esto quiere decir que se asimilan de forma lenta por nuestro cuerpo, evitando picos de insulina y no facilitando la acumulación de estos en forma de grasas.
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