
Muchos de vosotros habréis oído hablar de los llamados superalimentos: aquellos que tienen un alto poder nutritivo y un gran valor nutricional. Entre ellos destacan la chía, la quinoa, la linaza o el sésamo. Pero, aparte de estas semillas, existen otro tipo de alimentos que también cuentan con amplias propiedades beneficiosas para la salud: las especias, más concretamente, la cúrcuma.
Esta especia, a la que muchos tildan de milagrosa, es nativa del suroeste de la India y proviene de una planta herbácea de la familia de las zingiberáceas. Sus primeros usos están datados en el año 610 a.C, cuando la cúrcuma era utilizada como colorante para la lana, el algodón, la seda, el cuero,… es decir, como colorante textil debido a su color tan intenso y característico. Sin embargo, pronto se conocieron sus propiedades medicinales y comenzó a ser usada como colorante alimentario. A día de hoy, la cúrcuma es una de las especias más conocidas y más utilizadas en todo el mundo.
Entre sus propiedades, destacan las siguientes:
Indicaciones a la hora de consumir cúrcuma
La mejor manera de aprovechar todas estas propiedades de la cúrcuma es a través de su uso gastronómico. Es muy importante para aprovecharlas al máximo, añadir esta especia al final de la cocción, puesto que si se deja demasiado tiempo se pierden sus principios activos (curcuminoides).
No se aconseja el consumo de cúrcuma a mujeres embarazadas o en periodo de lactancia. Tampoco a personas que sufren grandes problemas en la vesícula biliar, con reflujo gastroesofágico o si acaban de ser operadas.
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