El aceite de oliva se considera uno de los productos más característicos de la dieta mediterránea. Se caracteriza, además por su suave sabor, por los grandes beneficios que aporta a nuestra salud. Todas las investigaciones que se han llevado a cabo con este producto nos llevan a considerarlo como imprescindible para nuestra alimentación. De hecho está considerado un superalimento.
Normalmente, hablamos de aceite de manera general. Sin embargo, es muy importante diferenciar el aceite de oliva del aceite de oliva virgen y virgen extra. En un principio podríamos creer que son variedades diferentes, pero esto no es así. La realidad es que el aceite de oliva virgen nada tiene que ver con el aceite de oliva sin más.
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Además de estos dos tipos, nos encontramos con el aceite de oliva virgen lampante. Este tipo, debe su nombre a que se solía utilizar antiguamente para las lamparas de aceite y no es apto para el consumo. En la actualidad, sin embargo, estos aceites se refinan con procesos químicos o de temperatura para eliminar sus defectos. Al mismo tiempo, se cambia su olor y sabor para obtener una grasa vegetal neutra. Después se le añade aproximadamente un 15 o 20% de aceite de oliva virgen para que vuelva a tener olor y sabor. Por este motivo, nos encontramos ante un aceite de una calidad muy inferior.
Por mucho que el nombre sea muy parecido, estos dos aceites son muy diferentes. En España el aceite de oliva no virgen es bastante consumido. Sin embargo, en Grecia no se utiliza y en Italia se considera muy poco recomendable.
El aceite de oliva es muy resistente a cualquier cambio y es difícil que se estropee. Sin embargo el aceite de oliva virgen es muy sensible a la luz y al paso del tiempo, dada su condición de alimento natural. Por este motivo, debemos de tener cuidado dónde lo almacenamos y durante cuánto tiempo.
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El aceite de oliva virgen extra tiene un alto nivel de ácidos grasos monoinsaturados como el ácido oleico. El ácido oleico ayuda a regular los niveles de colesterol en la sangre, disminuyendo la cantidad de colesterol malo (LDL) y respetando el que conocemos como colesterol bueno (HDL).
Otra característica de este aceite es la presencia de polifenoles. Los polifenoles son antioxidantes naturales que destruyen las sustancias que hacen proliferar las células cancerígenas y previenen el envejecimiento de la piel.
El aceite de oliva virgen es, también, una estupenda fuente de vitamina E. Si tomamos dos cucharadas de aceite de oliva al día estaremos ingiriendo la mitad de la dosis diaria recomendada de vitamina E.
Si utilizas de manera regular este tipo de aceite cada día, podrás obtener los siguientes beneficios:
Acción antiinflamatoria
Debido a su contenido de oleocantal, el aceite de oliva virgen posee acción antiinflamatoria. Esta propiedad es una aliada a la hora de prevenir los dolores de articulaciones y músculos. Se ha podido comprobar que las personas que lo consumen regularmente tienen menos dolencias que las que no lo toman.
Protege la memoria
En la Escuela Lewis Katz de Medicina de la Universidad de Temple en Filadelfia (Estados Unidos) los investigadores han descubierto que existe un ingrediente en concreto del aceite de oliva virgen que protege del deterioro cognitivo. Por este motivo el consumo de este aceite podría retrasar la demencia y la pérdida de memoria.
Ayuda a perder peso
Consumiendo, con moderación, este tipo de aceite sentiremos sensación de saciedad, por ello, tardaremos más en volver a sentir hambre. Así mismo, es un laxante suave que nos ayudará en casos de estreñimiento.
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