En una operación de prótesis de rodilla también llamado artroplastia de rodilla, se extrae el tejido dañado de la articulación y se reemplaza con una prótesis. El procedimiento generalmente se enfoca en reemplazar el tejido en la parte inferior del hueso del muslo (fémur) y la parte superior del hueso de la pantorrilla (tibia) y también puede implicar el reemplazo de la rótula (artroplastia de la articulación femororrotuliana). Puede ser un remedio terapéutico que permita eliminar el dolor en las articulaciones de la rodilla y restaurar la movilidad que tanto se necesita para desplazarse.
Para determinar esto, si tu caso requiere o no cirugía, hay que responder tres preguntas:
Si eres una persona mayor y tienes más de 65 años, probablemente esto es uno de los elementos que incline la balanza hacia un sí, sin embargo, siempre hay que evaluar cada caso de manera particular, analizado los pro y los contra, así como la condición física, los antecedentes e historia clínica. Por otro lado, si eres una persona joven, siempre es mejor darle una oportunidad a la rodilla y buscar todos los medios posibles para llevar mejor un proceso de artrosis. En ese sentido, lo más importante es que si no lo has intentado, cómo vas a saber si no puedes recuperarte, no puedes entrar en un quirófano sin haber hecho un montón de cosas antes, incluso en una persona que no es tan joven hay que buscar otras opciones antes de considerar el reemplazo articular.
Lo segundo es saber cómo es tu radiografía y cuáles son tus síntomas, no es lo mismo una artrosis de cadera de rodilla más o menos avanzada, que una artrosis de rodilla con la rodilla destrozada (sin el más mínimo cartílago y con una deformación importante). Según sea el caso las probabilidades de encontrar una alternativa en una rodilla artrósica son mucho mayores y en la otra son mucho menos. En los síntomas también, no es lo mismo que no se pueda mover la rodilla, si está inflamada y caliente, si duele demasiado a una rodilla con dolor tolerable y que cede al movimiento. Los síntomas son un factor determinante que hace dudar si es o no necesaria una prótesis.
Si no has hecho fisioterapia o cambios en pro de mejorar la salud de tu rodilla, no se te ocurra entrar en un quirófano, ya que antes de ponerte una prótesis lo ideal es realices un buen tratamiento de fisioterapia enfocado en alcanzar un estado de calidad de vida y de funcionalidad de tu rodilla que haga que desechemos la posibilidad de la cirugía. Debe evitarse la colocación prematura y tardía de la articulación artificial de la rodilla para lograr el mejor resultado posible. Si la movilidad de la rodilla ya es muy limitada y se ha producido una desalineación severa, se pueden dañar ligamentos, músculos y cápsulas. Esto puede resultar en una operación más compleja, que ya no podrá lograr el mejor resultado posible.
Si ya te has decidido a que vas a operarte, tienes que entender que cuanto mejor llegues a la cirugía en todos los sentidos, va a ser más favorable tu recuperación. Algunas de las recomendaciones que te doy son:
Dependiendo del tipo de prótesis a utilizar, pueden ser necesarios de 2 a 10 días de hospitalización. La herida quirúrgica todavía puede drenar un poco en los primeros días y las suturas o grapas (dependiendo de cual fue usado) se pueden quitar alrededor de 10 a 15 días después del procedimiento quirúrgico.
La rehabilitación temprana comienza en el hospital el día de la operación o al día siguiente, en donde en un primer momento el fisioterapeuta va movilizando la articulación nueva con cuidado. Comenzar la rehabilitación temprano puede acelerar la recuperación, los músculos, ligamentos y tendones que estabilizan la articulación se debilitan después de la cirugía por lo que es importante empezar lo antes posible la fisioterapia. En un principio se busca la activación muscular del cuádriceps mediante ejercicios isométricos y movilizaciones activas de la cadera, así como también ejercicios de potenciación de los músculos de la pantorrilla.
Para evitar movimientos que puedan aflojar o sobrecargar la prótesis, el fisioterapeuta le enseñará cómo sentarse, levantarse, ponerse y quitarse prendas de vestir y moverse con seguridad. La rapidez con la que se puede cargar completamente la pierna depende, entre otras cosas, del tipo de prótesis, si fue cementada o no, ya que las cementadas pueden cargar peso más rápidamente que las no cementadas.
La flexibilidad de la rodilla y que se puede hacer con ella después de una operación de reemplazo depende, entre otras cosas, de la prótesis y de la flexibilidad de la rodilla previo a la cirugía. En promedio, las personas logran un rango de movimiento de 100 a 110 grados o más después de un reemplazo total de rodilla. Esto es suficiente para muchas actividades como el ciclismo, al andar en bicicleta, el ajuste correcto de la altura del sillín también es importante ya que, si la silla está demasiada baja, la rodilla va doblarse más. Sin embargo, no siempre es posible lograr este rango de movimiento.
Hay actividades y deportes que no son muy adecuados para personas con una articulación artificial como:
Después de la operación, que suele durar una o dos horas, muy pronto volverá a hacer ejercicio y recuperará rápidamente su movilidad e independencia gracias a una fisioterapia intensiva. Después de la estancia hospitalaria se recomienda un tratamiento de rehabilitación ambulatorio u hospitalario. Después de unos meses puedes volver a tu deporte, como se comentó previamente se permiten deportes de bajo impacto que son fáciles para las articulaciones, como natación, ciclismo (con cuidados) y caminatas moderadas. La prótesis suele durar de 12 a 20 años y se debe realizar una revisión de rayos X por un ortopedista cada 1 o 2 años.