
Se trata de un tipo de violencia y agresión que resulta sutil y difícil de calificar. Los malos tratos psicológicos implican una minusvaloración de la persona que es víctima de esta situación hasta el extremo de llegar a anularla, de despojarla de toda capacidad de decisión y autoestima.
A lo largo de un proceso judicial, el peritaje psicológico resulta primordial en estos casos ya que demostrar los malos tratos psicológicos implican la colaboración de un profesional que conozca cuáles son los síntomas y pueda diseñar un informe a medida que ayude a la víctima.
Una prueba pericial incluye un diagnóstico y un informe que es empleado durante el juicio para atestiguar que una de las partes ha sido maltratado. En el caso del maltrato físico, el informe lo elabora un médico pero cuando se trata de malos tratos psicológicos ha de ser un psicólogo quién lo diagnostique. La importancia de conocer los síntomas no solo resulta primordial para el profesional sino también para la propia víctima, que ignora en muchos casos la situación en la que se encuentra:
Además de estos síntomas, también se puede presentar ansiedad, alteraciones en el sueño, irritabilidad o malestar físico (somatización).
No es extraño que quienes sufren malos tratos psicológicos puedan experimentar depresión, alteraciones del sueño graves, trastorno postraumático o depresión. Estas enfermedades son graves y deben formar parte de una declaración en un juicio en el que se tenga que tratar el maltrato.
Del mismo modo nos encontramos con que los protocolos de la evaluación pericial deben estar realizados por profesionales que sigan las normas de un informe de esta naturaleza.
Estas normas son el carácter riguroso, científico y completo del diagnóstico. La evaluación de las consecuencias psicológicas vividas por el paciente puede resultar determinante para obtener un resultado u otro.
¿Necesitas un peritaje psicológico? Nuestros profesionales pueden ayudarte.
Autora: Álex Bayorti (colaboradora de nuestro blog)