La costocondritis por ansiedad o sensación de opresión en el pecho es uno de los síntomas más comunes de la ansiedad. Con la llegada del COVID-19 y las repercusiones sociales y psicológicas que esta enfermedad vírica ha tenido, la costocondritis por ansiedad se ha convertido en una dolencia cada vez más común.
Esto se debe en parte a que los trastornos de ansiedad han aumentado su prevalencia en los últimos años y a que la población empieza a estar más concienciada con su cuerpo y su estado emocional.
Esta tendencia, afortunadamente, nos ha llevado a prestar atención a signos físicos y psíquicos que antes tal vez pasaban desapercibidos. No olvidemos que el cuerpo tiene su forma de comunicarse con nosotros: si nuestro cuerpo nos habla, entonces habrá que pararse y escuchar.
La costocondritis es la inflamación del cartílago que une una de las costillas superiores al esternón. La importancia reside, sobre todo, en que los síntomas de esta afección son muy parecidos a los de un ataque cardíaco. Los síntomas característicos de la costocondritis son:
Otra enfermedad que cuenta con esta molesta sensación en el pecho entre sus síntomas es la COVID-19. Al igual que con el ataque cardíaco, estar atentos a las señales es importante porque la opresión en el pecho puede ser una alarma de que la enfermedad está empeorando.
Si sospechas que puede estar tratándose de cualquiera de estas dos situaciones consulta tu médico cuanto antes.
Sin pasar por alto la importancia de detectar la costocondritis cuando se dan cualquiera de las dos situaciones mencionadas, no siempre que sintamos presión en el pecho va a ser signo de que algo peligroso está ocurriendo en nuestro cuerpo.
Es más, tener asociado la presión a algo malo hará que cada vez que la sintamos se dispare nuestra ansiedad, lo que causará más presión, que causará más alarma. Veremos más adelante cómo se asocia esta presión con los estados ansiógenos.
Otros síndromes y enfermedades en las que la presión en el pecho está presente son:

La ansiedad es el proceso que activa nuestro cuerpo ante potenciales peligros, preparándolo para respuestas de ataque/huida. Estas respuestas, hace miles de años, implicaban un gran esfuerzo físico puesto que los peligros que corría el ser humano solían ser depredadores o catástrofes naturales.
Por ello, la sintomatología fisiológica que se pone en marcha cuando sentimos ansiedad pasa por la activación de nuestro sistema simpático autónomo, que permite la descarga de adrenalina y cortisol. En este estado, la tensión muscular aumenta notablemente, lo que puede causar dolor o molestias en diferentes músculos, entre ellos los que se encuentran en la zona del pecho.
Además, aumenta nuestra capacidad pulmonar (nuestros alveolos se hinchan con la expectativa de necesitar mayores niveles de oxígeno al echar a correr) con lo que en muchos casos puede producirse hiperventilación. En este intento de ganar más oxígeno del que nuestro cuerpo en realidad necesita también se sobreesfuerzan los músculos de la zona.
Por último, nuestra actividad digestiva se ralentiza, ya que nuestro cuerpo ahora tiene otras prioridades, lo que puede ocasionar alteraciones como reflujo o gases que pueden acabar tensionando los músculos de la zona del pecho contribuyendo a la sensación de opresión.
El ataque cardíaco no se caracteriza por los siguientes síntomas:
Si tienes alguno de estos síntomas, consulta inmediatamente a tu médico o médica.
El dolor en el pecho por cardiopatía se diferencia de la costocondritis por ansiedad en que el dolor u opresión empeora con el esfuerzo físico cuando se trata de un ataque cardíaco, persiste durante más tiempo que en la ansiedad y no suele darse la sensación de pérdida de control total sobre el propio cuerpo o de estar volviéndose loco.
La costocondritis propiamente dicha no tiene causa aparente, es por esto que el tratamiento médico se centra en el alivio del dolor. Por lo general, el dolor suele desaparecer solo, tras varias semanas de duración.
En cuanto al tratamiento farmacológico, los medicamentos que suelen recetarse en estos casos son los antiinflamantorios no esteroides, tranquilizantes, antidepresivos o medicamentos anticonvulsivos.
El tratamiento a través de fisioterapia también se ha mostrado eficaz en algunos casos. Este se centraría sobre todo en ejercicios suaves de estiramiento muscular y en la estimulación nerviosa eléctrica transcutánea en las zonas de dolor.
Las sensaciones de presión en el pecho o costocondritis pueden vivirse con un estado elevado de ansiedad y miedo, por las consecuencias que puede implicar. Es necesario ir a la raíz del problema para eliminar la consecuencia.
En Psicomaster contamos con un equipo de psicología y psiquiatría especializado en trastornos de ansiedad. Si crees que tu dolencia puede tener un desencadenante emocional, o si las consecuencias de cualquiera de las situaciones mencionadas están interfiriendo en tu vida, contáctanos. ¡Te esperamos!
The post ¿Puedo sufrir custocondritis por ansiedad? appeared first on Psicomaster - Psicólogos de Madrid.