¿Cuántas veces te has sentado a ver la tele mientras comes? ¿Cuántas veces no has picoteado mientras trabajas o haces cualquier otra actividad? ¿Podrías describir en esos casos alguna característica del alimento que has comido? Estoy segura de que no. La mayor parte de las veces que comemos así, casi no somos conscientes de lo que estamos comiendo. Necesitamos poner mayor consciencia en el acto de comer, aprendamos el arte del Mindful Eating.
Comer de forma inconsciente y acelerada, es algo que muchas personas hacen de manera habitual. Sin embargo, no somos conscientes de lo que este hábito nos perjudica a largo plazo. Si comemos sin darnos cuenta, tenderemos a comer alimentos poco nutritivos. De la misma forma, casi siempre, en cantidades superiores a las que realmente necesitamos.
Cada vez es más normal escuchar hablar del Mindful Eating, término que en nuestro idioma equivale a comer con consciencia, es decir, poner toda nuestra atención en el acto de comer.

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Sabemos que el hecho de comer y beber es una necesidad para nuestro organismo. Por eso, debemos suministrar a nuestro cuerpo los alimentos necesarios para que lleve a cabo, con normalidad, las funciones que aseguran su correcto funcionamiento. No obstante, en muchas ocasiones, damos a nuestro cuerpo aquello que no necesita y que, muy a menudo puede perjudicarle.
Es por eso que el hecho de conocer los beneficios o perjuicios que los distintos alimentos nos aportan es algo fundamental. Si tomo una fruta fresca llena de vida y de nutrientes. Si además soy consciente de su sabor, su textura y su olor. Con esa consciencia habré multiplicado los efectos positivos de comer esa fruta.
Si conseguimos comer con consciencia, comenzaremos a habituarnos a escoger aquello que compramos. Además,no nos dejaremos llevar tan fácilmente por los trucos publicitarios. Tampoco compraremos motivados por esa publicidad que nos arrastra a comer cosas poco saludables.
Si aprendemos a comer de forma consciente, seremos capaces de distinguir entre hambre emocional y hambre real. ¡Cuántas veces no sentimos una imperiosa y repentina necesidad de comer! De repente,el hambre se despierta y nos lleva comer lo más rápido posible y lo que sea. Nos ponemos a engullir sin saborear ni masticar lo suficiente. Muchas veces ni siquiera somos conscientes de lo que estamos comiendo.

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Para aprender a comer con consciencia será necesario al principio que, de alguna manera, lleves un pequeño registro acerca de tus razones para comer y en qué momentos lo haces
1. Piensa antes de comer: cada vez que sientas hambre no te lances a la nevera o a comer lo que lleves en el bolso. Dedica tan solo 5 minutos a pensar un poco. ¿Realmente tienes hambre? ¿Lo que vas a comer es nutritivo o solo es algo lleno de grasa y azúcar que va a calmar alguna sensación de tu estómago?
2. Come siempre sentado: proponte no volver a comer de pie. Es necesario sentarse y tomar conciencia del momento, esto es muy difícil hacerlo de pie.
3. Apaga el televisor: comer mirando la televisión nos aleja de nuestra comida y nos lleva muy lejos de ese momento. Además, si lo que estás viendo son noticias, tu digestión se verá alterada con toda seguridad.
4. Toma consciencia de lo que vas a comer: damos por sentado que los alimentos tienen que estar ahí, pero la realidad es que el hecho de que estos lleguen a nuestra mesa, lleva implícito el trabajo de muchas personas que sería muy importante reconocer. Desde la persona que lo ha preparado, hasta todos los implicados en su cultivo, recolección y transporte, han contribuido a que ese alimento esté en nuestro plato. El hecho de hacernos conscientes de ello y agradecerlo nos pone en contacto con el acto de alimentarnos de una forma mucho más humana.

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