Todos los seres humanos saben, intuitivamente, lo que significa el sentimiento de pertenecer a un grupo, sentirse identificado con el resto de sus miembros, compartir experiencias, emociones y metas. La familia, el grupo de amigos o el equipo deportivo son ejemplos de los grupos a los que las personas suelen pertenecer.
Pero ¿qué es lo que hace que una persona se sienta tan vinculada a un grupo? ¿Qué grado de sentimiento de integración es normal y cuándo se convierte en un problema?¿Qué factores influyen?¿Cambian los sentimientos de pertenencia a un grupo a lo largo de su vida? Si sigues leyendo, sabrás la respuesta.

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Este sentimiento tiene una relevancia especial en los jóvenes, ya que es una etapa en la que se busca activamente una identidad con la que se sientan cómodos, queridos y valorados.

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Nos ayuda al crecimiento personal continuo, ya que se viven experiencias junto con otras personas a las que nos sentimos unidos.
Pero no todo son consecuencias positivas, hay aspectos de la vinculación con ciertos grupos que pueden llegar a ser perjudiciales, sobre todo cuando se trata de grupos que piden un alto grado de fidelidad de la persona. Poniendo un breve ejemplo, se entenderá a qué nos referimos. Una secta religiosa, que realiza ciertos ritos y actividades destructivas, exige cantidades de dinero a sus miembros, castiga gravemente al miembro que se sale del cumplimiento de las normas, que suelen ser estrictas y a veces irracionales.
Este ejemplo no es lo habitual, pero así se puede comprender lo que tienen de negativo, en ocasiones, hasta los grupos más sanos.

Se produce algún tipo de transgresión de un miembro del grupo hacia otros, ya sea de manera violenta o porque se rompe la confianza. La falta de fidelidad de algún miembro siempre es considerado negativamente por el grupo, la diferencia es la forma de resolver esta situación. Porque no todos los grupos son igual de flexibles.
A esto se les llama crisis de identidad grupal, que también influye en la identidad de la persona. Esto puede ser negativo porque las personas solemos estar vinculadas en grupos que nos aportan en su mayor parte dando soporte, autoestima y apoyo emocional.
El sentido de pertenencia nos da una identidad desde que somos niños, que el primer grupo al que pertenecemos es nuestra familia, que conforme crecemos esos grupos van cambiando y van ayudándonos a crecer como personas, a socializarnos y a abrirnos al mundo, a tener una determinada identidad. La vinculación a un grupo nos da seguridad, nos hace sentir que pertenecemos a una comunidad, que no estamos solos. Por nuestro grupo, ya sea familia, amigos o empresa, hacemos cosas de manera desinteresada. Si todo va bien en nuestro grupo, nosotros nos sentiremos mejor.
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