
Sentir cansancio o debilidad con el paso del invierno a la primavera es muy común y tiene nombre, comúnmente se llama astenia primaveral. Se trata de un conjunto de síntomas variados, de carácter leve y pasajero, que aparecen en algunas personas en esta época del año. Los síntomas que pueden aparecer varían dependiendo de cada persona, pero, por lo general son:
La astenia primaveral no se trata de una enfermedad ni requiere de un diagnóstico médico y tampoco está demostrado científicamente que esté vinculado con la primavera, sino que se considera una respuesta o dificultad de adaptación al cambiar de luz, temperatura y horarios en distintas épocas del año. Por lo tanto, esta adaptación también puede variar según cada persona, pero generalmente este periodo podría llegar a durar unas dos semanas o, incluso, menos tiempo.
¿Afecta más a unas personas que a otras? No existen datos que así lo demuestren, pero sí podría manifestarse antes en personas que sufren alergias o problemas respiratorios, por ejemplo.
CLAVES PARA AFRONTAR LA ASTENIA PRIMAVERAL
La astenia primaveral no cuenta con un tratamiento específico al no tratarse de una enfermedad, pero existen algunas pautas para prevenir o aminorar sus síntomas, que son:
En definitiva, si durante el comienzo de la primavera te sientes más cansado de lo habitual, sufres alteraciones en el sueño, pérdida de apetito o notas malestar y cambios en tu estado de ánimo, probablemente estés sufriendo astenia primaveral.
Si estos síntomas persisten en el tiempo, es recomendable consultarlo con un médico, porque puede tratarse de otro problema latente.