
La depresión endógena se asocia a los cambios biológicos que se producen en el cerebro. Ésta suele tener un componente genético, sin necesidad de que exista un factor externo y para diferenciarla de otras patologías tenemos que acudir a un profesional para que, tras un diagnóstico, nos explique cuál es el tipo de trastorno que tenemos y nos ayude con su tratamiento.
En cuanto a los síntomas de la depresión endógena, diremos que son muy parecidos a los de cualquier tipo de depresión. Podemos destacar, en líneas generales, los siguientes síntomas:
Asimismo, pueden presentarse otros tipos de síntomas, como por ejemplo la pasividad, enlentecimiento tanto físico como mental, nerviosismo e irritabilidad, sentimientos de angustia, dolores y malestar general. En ocasiones, incluso puede aparecer una ideación autolítica (pensamientos suicidas).

Las causas más destacables de una depresión endógena son de tipo biológico u orgánico. Los expertos señalan que puede existir un desequilibrio químico en el cerebro. El encéfalo tiene problemas para segregar hormonas como la serotonina.
La herencia genética suele tener una gran influencia en este sentido, pero no es un componente determinante. Si existe una tendencia familiar hacia la depresión, puede influir. No olvidemos que simplemente “predispone” a sufrir ciertos trastornos, pero nunca es el factor clave.
La depresión endógena aparece sin que haya una causa justificada. Esto hace que ni el paciente ni su familia entiendan los motivos. Incluso aunque la persona deprimida se refiera a ciertos sucesos, normalmente no parecen lo suficientemente graves como para desencadenar una depresión.
Cabe destacar que es mucho más frecuente durante el invierno; es decir, en la aparición de este trastorno influye la estación del año.

La principal diferencia que podemos hacer entre estos dos tipos de depresiones es la causa.
La depresión endógena es un trastorno que afecta al estado de ánimo y se caracteriza porque provoca una profunda sensación de tristeza, apatía y desesperanza.
La depresión exógena, también conocida como reactiva o situacional, se produce por un acontecimiento fortuito que afecta de manera negativa en el estado de ánimo de la persona que la sufre. Este tipo de depresión suele estar relacionado con situaciones estresantes.
En general, la causa de la depresión endógena es más complicada que el de la depresión exógena, ya que no hay factores externos que den una explicación clara y habría que buscar la respuesta en un desequilibrio químico en el cerebro.
La depresión exógena, como hemos indicado anteriormente, es la que se produce como consecuencia de un hecho traumático, ya sea el fallecimiento de un ser querido, divorcio, despido o cualquier situación estresante. Si ante un acontecimiento de esta índole, la tristeza o el dolor no desaparecen al cabo de un tiempo y se convierten en persistentes, debemos estar alerta por si apareciera la depresión.
Para salir de una depresión endógena debemos ponernos en manos de buenos profesionales de la salud mental. El abordaje de este trastorno debe ser desde el punto de vista interdisciplinar; es decir, desde la supervisión psiquiátrica y psicológica, a través de psicoterapia y de medicación.
Algunas pautas que pueden ayudar a encontrarte un poco mejor serían:

La depresión endógena es muy recurrente, es crónica y superarla no es tarea fácil, pero con un tratamiento combinado de medicación y psicoterapia los síntomas mejorarán.
En Psicomaster contamos con un equipo de psicólogos en Madrid, especialistas en el tratamiento de los trastornos depresivos y otros problemas relacionados con la salud mental.