QUÉ ES un ICTUS y cómo reconocerlo para tratarlo
Es llamado de esta forma porque es un evento cerebral que de forma súbita hace que el cerebro o parte de él se vea afectado. Esta enfermedad está causada por un trastorno circulatorio cerebral que altera transitoria o definitivamente el funcionamiento de una o varias partes del cerebro.
La afección o síntomas que genera esta lesión varían de acuerdo a la región del cerebro que se haya afectado. 
El Ictus isquémico es producto del cierre de un vaso sanguíneo bien sea por la presencia de un trombo o por una embolia, lo que genera la falta de riego sanguíneo generando que a esa zona o región del cerebro no llegue la cantidad necesaria de oxígeno. Esto produce una muerte del tejido cerebral y de las neuronas.
Ictus hemorrágico es la presencia de un derrame o sangrado cerebral producto de una rotura de los vasos sanguíneos dentro del cerebro, esto genera una presión más alta a nivel cerebral y de igual forma de acuerdo a la zona del cerebro afectada generará síntomas asociados a la función de la región lesionada.
Es importante conocer los factores de riesgos asociados a la aparición de un ictus de manera de ayudar a prevenir la aparición de alguno de ellos, entre ellos se encuentran los factores:
Estos factores producen mayores riesgos de aparición de una trombosis, por su parte las embolias están más asociados a problemas cardiológicos, enfermedades del corazón o arritmias .
Dentro de los síntomas más comunes que nos pueden hacer pensar que se está sufriendo de un ictus son:
Es importante tener en cuenta que ante la presencia de estos síntomas es necesario acudir a urgencias médicas para ser tratado de la forma más idónea en casos como este.
El tratamiento de esta patología variará según el tipo de ictus que se presente, en el caso de los ictus hemorrágicos la evaluación y tratamiento se hará por un neurocirujano mientras que en el caso de los ictus isquémicos será por un médico neurólogo.
"El tratamiento de esta patología variará según el tipo de ictus que se presente."
En el caso específico de un ictus isquémico agudo el neurólogo buscará saber cual es la arteria afectada y a partir de allí se utilizaran técnicas como el cateterismo en caso de ser el paciente candidato a esta técnica sobre todo cuando la arteria afectada es grande, cuando esta es de menor tamaño se utiliza un tratamiento por vena que disuelve los trombos. En este punto es importante recalcar que este tipo de tratamiento no es el indicado para todos los pacientes, por lo que es necesaria la evaluación personal a cada paciente por parte del médico para derivar el tratamiento adecuado.
Posterior a el tratamiento agudo es necesario iniciar con el tratamiento preventivo sobretodo si el paciente tiene antecedentes de hipertensión, colesterol alto, diabetes etc. Este tratamiento preventivo ayudará a evitar la formación de trombos o embolias y de esta forma evitar que aparezca otro evento cerebral.
Otros tratamientos utilizados de acuerdo a la afección del paciente son la rehabilitación y la terapia de lenguaje en los casos que se haya afectado el habla del paciente, de manera de mejorar su calidad de vida y reincorporarse a sus actividades de la vida diaria de la manera más independiente posible.
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