A un lado tu agenda, al otro el reloj y oh milagro, tienes unas horas para meter mano a esa lista interminable de tareas por hacer que lleva semanas en tu mesa. Empiezan a pasar lo minutos y no terminas de decidirte, qué haces primero, por donde empiezas, y si no te da tiempo... ay madre! Me he comido una hora y no he tachado nada!!!

Esto se llama bloqueo. Por muy organizada que seas, por mucha imaginación que tengas o por mucho entusiasmo que le pongas, a veces queremos hacer tantas cosas, que nos bloqueamos. Es más común de lo que imaginamos y cada vez más frecuente en personas que viven a buen ritmo. Vamos, las que corren todo el día. Es curioso que los días en los que estamos más ocupadas, parece que el tiempo cunde más que cuando no tenemos nada preestablecido.
¿Por qué nos bloqueamos? Esta es una pregunta que debes hacerte cuando te ocurra. Para poder afrontar un problema con éxito, lo primero es acudir al origen de éste. Por qué me pasa esto. El cansancio acumulado suele ser la principal razón. Cansancio físico, mental o ambos suelen estar detrás de la mayoría de los bloqueos que sufren las personas que describíamos antes. Cuando tu vida transcurre entre tareas de forma constante, el día que bajas el ritmo, tu cuerpo y tu mente se paran también. Te sientes espesa, las ideas no fluyen y no terminas de concentrarte en ninguna actividad. Sientes que tu mente no puede asimilar más información, no puedes procesar.
El estrés, la ansiedad y el miedo también son causas que paralizan. Querer abarcar más de lo que puedes, la autoexigencia por llegar a todo y querer hacerlo todo bien, son pensamientos que bloquean. Cuanto más quieres correr, más despacio vas y más aumenta tu ansiedad. Entras en un círculo vicioso imparable que te lleva a encontrarte cada vez más angustiada y te incapacita para realizar hasta las tareas más sencillas.
¿Y tú qué haces cuando te bloqueas? Si conoces a alguien a quien le pueda interesar este artículo, no dejes de compartirlo ;)
Un abrazo!!