Las relaciones tóxicas, al contrario de los vínculos sanos, maduros y reales, te alejan del bienestar. Aprende a identificar a las personas equivocadas y entérate por qué es importante que evites unirte sentimentalmente a ellas.
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Es una relación en la que el sentimiento de amor genuino se distorsiona de modo tal que, en vez de generar crecimiento, empobrece a las personas. En esta clase de amores, los miembros de la pareja suelen emitir juicios de valor sobre el otro, comparándolo, menospreciándolo, poniendo en evidencia sus puntos débiles. Ello genera culpa, entre otras emociones negativas. Asimismo, los valores de la dupla se confunden. Por ejemplo, el cuidado del otro se desvirtúa hacia unos celos excesivos y un control asfixiante. Es así como el amor se transforma en un sentimiento diferente que se parece bastante a la violencia.
Simplemente porque es un tipo de vínculo que provoca insatisfacción, inseguridad, incomodidad y disminuye el amor propio. ¿El resultado? La desvalorización y la autoestima herida como su consecuencia directa. En ocasiones, la soledad, los fuertes anhelos de compartir la vida cotidiana con alguien y de ocupar, cuanto antes, el otro lado de la cama, pueden propiciar la llegada de una relación tóxica a tu vida. Claro que se acercará a ti disfrazada de buen amor. Lo cierto es que pronto la verdad aflora pero, para entonces, resultará difícil escapar de este tipo de relación. ¿Por qué? Se cree que eso es el amor verdadero y la pareja se ha habituado a vivirlo de esa manera. No se dan cuenta de que otro amor, más saludable y positivo, es posible.
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Haciendo cosas por ti que te brinden seguridad, fortalezcan tu autovaloración y te aclaren la mente, de modo que puedas identificar rápido a las personas manipuladoras, violentas, controladoras o celosas en extremo… ¡Tóxicas! Algunas de ellas son:
• Mantener la autoestima alta. La psicología positiva hace hincapié en ello. Quien no se ama lo suficiente no puede amar a otra persona ni dejarse amar de una manera sana.
• No formar pareja por miedo a la soledad. Vivir en solitario y atravesar una etapa sin pareja con madurez es la clave. No es preciso salir a buscar pareja sino adoptar una actitud de apertura al amor. Este llegará cuando menos lo esperes.
• Romper son el mito de que el amor hace sufrir. La idea es romántica, pero de épocas pasadas. El amor debe generar bienestar. Si provoca culpa, dolor emocional o sentimientos de inferioridad no es amor.
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