Hace unos días estuve en mi pueblo y me traje una de las delicias silvestres que aún puedes encontrar creciendo en el campo, hinojo.
Del hinojo se suelen aprovechar por aquella zona los tallos tiernos y las hojitas, no así en Madrid, por ejemplo, que la parte del cogollo parece ser la más apreciada, al menos es la que más veo en fruterías. El hinojo tiene un montón de propiedades que lo hacen único.
Obre o no los milagros sobre nuestro cuerpo que se cuentan, lo cierto es que hay un plato que me lleva a mi infancia nada más pensar en él: el puchero de hinojos. Especialmente el que hacía mi abuela.
Es, como muchas de las recetas que incluyen legumbres, un plato contundente, perfecto para satisfacer un estómago hambriento después de una dura jornada en el campo. Que recuerde llevaba garbanzos o alubias blancas, arroz, patatas, huesos, tocino, morcilla, algo de carne… te puedes hacer una idea.
Hoy me he aventurado a crear un plato más ligero en el que el hinojo también fuese el protagonista y he disfrutado de lo lindo aspirando el aroma que desprende cada vez que lo cortas.
Sin ánimo de emular esa delicia pero con ganas de crear un plato nuevo he sustituido los garbanzos por alubias rojas, el arroz blanco por integral, y he añadido caldo de verduras al agua de cocción para hacerlo aún más rico.
El resultado ha gustado mucho en casa. Te dejo la receta:
Acuérdate de poner las alubias en remojo para que cuezan antes y añade las patatas y el arroz a media cocción. Todo en una olla a fuego lento hasta que queden tiernas.
Espero que disfrutes de mi versión ligera del puchero de hinojos, pero si lo que de verdad quieres es degustar el plato original no dejes de visitar los pueblos de Granada, en especial de la zona de Las Alpujarras.
¿Conoces algún otro plato con hinojo? Dejanos la receta en comentarios.
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