El proceso de curación de la lesión deportiva comienza en el momento del incidente. Es necesario evaluar el daño estructural, del que dependerá el manejo de la lesión durante las primeras horas. Luego, se hará un diagnóstico completo por parte de un profesional especializado y determinará los pasos a seguir.
En general, la intervención tras una lesión deportiva durante las primeras horas se resume en MEC: moviliza lo que permita la lesión sin dolor, eleva la zona afectada por encima de tu pecho y comprime sin presentar dolor.
El otro acrónimo que se aplica es el método RICE: reposo, hielo, compresión de la zona herida y elevación. El reposo se ha empezado a poner en duda si la lesión no es grave, aparte de que el hielo no es recomendable si el afectado presenta una reacción adversa a la baja temperatura.
También se puede aplicar esta pomada, cuya función es desinflamar y aliviar el dolor en la zona. Esta intervención se debe hacer entre las primeras 48 y 72 horas después del incidente, mientras se evalúa el alcance real de la lesión y el tratamiento a seguir.
La fisioterapia abarca varias fases que pueden superponerse, y cada caso se debe tratar de forma individualizada. Las más destacadas son:
A medida que avanza la terapia, se hacen diferentes evaluaciones para determinar el progreso de la lesión. De la misma forma, se marca el momento en el que el deportista está preparado para volver a su actividad.