
Se deben mezclar una taza de agua con un cuarto de cucharadita de sal. El agua debería estar tibia o caliente (sin quemar) y debemos asegurarnos de escupir la preparación luego de usarla. Debes tener especial cuidado de no utilizar demasiada sal, ya que al hacerlo podríamos deshidratar las membranas mucosas y esto provocaría aún más dolor.
El agua salada ayuda a neutralizar los ácidos en la garganta, y con esto se logra reestablecer el equilibrio natural del pH que se encontraba interrumpido. Al ocurrir esto, se alivia la sensación de ardor, las membranas mucosas quedan menos irritadas, lo que ayuda a la curación. El agua salada ayuda a eliminar el moco e incrementa el flujo sanguíneo en el área de la garganta, lo que provoca la dilatación de los capilares, y esto permite una circulación más rápida de las células que combaten a las infecciones.
Debemos cortar 2 cebollas en rodajas finas y colocarla en un litro de agua. Luego añadimos tres cucharadas de miel y dejamos macerar por unas 12 horas. Podemos beber una taza de esta preparación que debe estar templada, cada dos horas hasta que disminuya el dolor de garganta.
La cebolla contiene aceites esenciales ricos en azufre y aliina que tienen propiedades bactericidas, que logran descontaminar la nariz, la boca y la garganta de bacterias perniciosas.
Si quieres conocer otros tres remedios naturales para reducir el dolor de garganta, puedes ver el siguiente video: