Todos conocemos algún remedio y tratamiento natural de alguna de nuestras abuelos o abuelos. Estos secretos son tratamientos preventivos, remedios naturales caseros, recetas ancestrales, ungüentos, infusiones que alivian el cuerpo y el alma y que se transmiten de generación en generación.
Porque este invierno, no todo va a ser COVID, también hay muchas personas que tienen otras afecciones al frío como resfriados, gripes, neumonías
Por ello hoy queremos hablar de esto. De la medicina natural que tenemos en nuestra alacena y que encontramos en las propiedades de los alimentos que tenemos al alcance de todos.
En algún libro leí una vez que las medicinas más importantes son el doctor Alegría, el doctor Sol, el doctor Sueño y el doctor Alimento. Y que sólo cuando estas medicinas fallan hay que acudir al doctor medicamento.
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La forma más habitual de extraer las sustancias curativas y beneficiosas de los alimentos y las plantas es a través de las tisanas.
Son 3 los procesos que permiten aprovechar las propiedades medicinales de las plantas y vegetales: la infusión, la cocción y la maceración.
En función de la dolencia a tratar, el resultado de estos 3 diferentes procesos pues se bebe, se agrega a los baños o se sirve como ungüento.
La infusión es la más conocida por todos y frecuente. Por ejemplo, todos conocemos las infusiones estimulantes al levantarse, las infusiones relajantes antes de irnos a dormir, la infusión de manzanilla cuando se trata de infecciones en los ojos o por ejemplo las ventajas que tiene inhalar vahos de eucalipto cuando tenemos problemas respiratorios.
Este remedio de hojas de eucalipto nos lo hacía mi abuelo a sus nietos desde bien pequeños. Y funcionaba.
Las plantas medicinales son los remedios naturales más antiguos de la humanidad. Todas las culturas se han servido de recursos vegetales para tratar enfermedades y afecciones de forma natural.
La mayor parte de los fármacos que encontramos en el mercado están elaborados con plantas medicinales.
Dependiendo de los principios activos que se quiera aprovechar se utiliza una u otra parte de la planta, se determina el momento de recolección y la forma de preparación.
Una gran desconocido es la planta del Aloe Vera. Todos sabemos las propiedades que el jugo interior de esta planta aporta a nuestra piel, sobre todo para las quemaduras en la cocina o del sol.
Pero no sólo el gel de aloe vera sirve para untarlo en nuestra piel. El Aloe Vera cuenta con propiedades antiinflamatorias y analgésicas, de tal forma que, tiene el poder de desinflar las encías.
Además, es antivírico, antiséptico y antibacteriano, por lo que puede tener el mismo efecto que una pasta dental. Es decir, elimina bacterias bucales, reduce la placa bacteriana, entre otros beneficios.
La sábila es antioxidante, depurativo y laxante suave. Esto favorece la movilidad intestinal (facilita la digestión), lo que beneficia exponencialmente el colon gracias a su efecto depurativo. Contrarresta el estreñimiento.
Las propiedades del Aloe Vera protegen la mucosa gástrica, de modo que combate los gases, ardores, hinchazón abdominal, reflujo, acidez, etc.
2. En otros casos son las hojas secas las que permiten extraer las propiedades medicinales de una planta.
Las hojas cercanas a la flor son las que contienen una mayor cantidad de principios activos. Como por ejemplo, el laurel. Es un alimento que se usa en muchos platos de nuestra cocina, sobre todo para los guisos y potajes, no ya por el sabor que le aporta a nuestros guisos, sino por sus propiedades medicinales.
3. También las flores suelen aprovecharse para realizar baños o infusiones. La manzanilla es muy conocida para las dolencias estomacales o los gases.
4. Alimentos de nuestra cocina también pueden ser las cortezas como las de la canela, por ejemplo, que son un excelente estimulante general, además de aportar mucho sabor y olor a nuestros platos, sobre todo los dulces.
5. Raíces y bulbos podemos destacar las cebollas y los ajos. Ambos alimentos tienen un sinfín de propiedades medicinales.
La cebolla es uno de los remedios naturales por excelencia y además es un excelente complemento nutritivo, muy valioso en nuestra dieta.
Se conoce que la cebolla era encontrada en las tumbas faraónicas en el antiguo Egipto. Los faraones ofrecían cebolla a los dioses. Y es que esta hortaliza blanca esconde una enorme fuente de salud entre sus capas.
El ajo no es sólo uno de los ingredientes principales de muchos platos de nuestra cocina, sino que también es un medicamento natural de múltiples aplicaciones.
Uno de los elementos que le otorgan su gran poder curativo es el azufre, que en el cuerpo humano está presente en el pelo, la piel y las uñas.
5. Otros alimentos aprovechables son las semillas de algunas plantas, que suelen recogerse cuando empiezan a secarse. Las semillas de lino por ejemplo están recomendadas para tratamientos contra el estreñimiento.
6. Y los frutos también son fuente de medicina y energía. Algunos frutos se toman secos y otros frescos. Por ejemplo, las nueces son medicina pura para nuestro cerebro.
Además, si te das cuenta, no hay nada más parecido a un cerebro que una nuez. Es muy curiosa esta comparación que leí alguna vez en un libro. Ayudan a la memoria además de tener muchos otros beneficios.
De las plantas cuyo fruto es carnoso se suele aprovechar el fruto maduro, sin secar, como las moras o los arándanos, los conocidos como frutos rojos que son una gran fuente de vitaminas y minerales.
Y luego también tenemos los árboles frutales que son todos maravillosos.
De entre todos los cítricos, el limón es quizás el que ofrece más beneficios para la salud. El poder curativo del limón reside en su bajo contenido energético, su nivel equilibrado en sodio y potasio y en su vitamina C.
Hay un sinfín de preparados para cuidarse que contienen limón como por ejemplo:
7. También podemos destacar algunos productos o alimentos producidos por algunos animales como la miel de las abejas. Por ejemplo, el hecho de que la miel produzca una secreción bronquial más fluida la hace especialmente efectiva en el tratamiento de los catarros de faringe, tráquea y bronquios.
Los ingredientes son fáciles de encontrar. Muchos de ellos los encontramos de forma habitual en la despensa de nuestra cocina, otros podemos adquirirlos en los mercados, fruterías, herboristerías o farmacias.
Otro de sus remedios naturales para la tos es la infusión de sauco con miel y limón.
La manteca de karité procede del árbol del karité, que crece en determinados países de áfrica. Además de hidratar la piel, es una sustancia comestible y utilizada en la cocina local, aunque en España no está tan extendida.

El tomillo es un buen expectorante, recomendado para curar afonías y otras afecciones de garganta.
Una infusión con estos tres alimentos básicos nos puede aliviar las irritaciones y las molestias leves de garganta.
El tomillo es usado como antiséptico y como expectorante. Por ello, se recomienda en cualquier afección de garganta o de bronquios.
Los ácidos se combaten con otro ácido, por ello el limón es bueno para combatir la acidez.
Después, añadir el zumo de dos limones en el jarabe, agitar y conservar en un tarro de cristal. Para consumir sólo tendremos que tomar una cucharada sopera del jarabe cada dos horas y listo.
En Japón llegan incluso a aplicar directamente el ajo en las fosas nasales. Otra forma de olerlo es triturando un diente de ajo y colocándolo en una gasa doblada para aplicarlo directamente en la nariz. Haz respiraciones profundas durante 10 minutos y notarás los efectos calmantes rápidamente.
¿Has visto que podemos cuidarnos y prevenir muchas enfermedades con alimentos que podemos encontrar fácilmente en nuestra cocina? Sólo hace falta un poco de paciencia, un buen recetario de remedios naturales y mucho amor para cuidarnos o cuidar de nuestros series queridos.
Que tu alimento sea tu medicina – Eva Bargues de Begreenchica.com
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