
Una alimentación poco saludable, el alcohol, los medicamentos fuertes y ciertas enfermedades dejan en la sangre sustancias tóxicas y dañinas que no pueden eliminarse por completo por los medios naturales. La sangre está cargada, y el suministro de nutrientes a los órganos, y de oxígeno al cerebro y a los músculos, puede ralentizar.
Los síntomas de una sangre poco sanan son prácticamente imperceptibles, pero, si se depositan residuos en alguna parte del cuerpo, el organismo entero sufre las consecuencias.
La sangre es un componente vital de nuestro organismo, pero solo puede llevar a cabo sus funciones si está limpia y fluye como es debido. Conoce en este artículo cómo limpiar la sangre naturalmente con hierbas y recetas caseras.
Remedio natural para depurar la sangre
La depuración de la sangre sigue siendo un ámbito destacado de la medicina natural. Aquí entran en juego las plantas medicinales, en particular aquellas que tienen propiedades purgantes, depurativas y anticoagulantes. Si quieres desintoxicar tu sangre y eliminar los residuos que se han estado acumulando a lo largo de los años, puedes optar a modo de tratamiento por esta infusión durante 5 o 6 semanas, resulta altamente eficaces para limpiar la sangre. Esta cura debería completarse una o dos veces al año.
Infusión Depurativa
20g de hojas de diente de león
20g de cola de caballo
10g de hojas de ortiga
5g de hojas de abedul
5g de escaramujos
Mezcle todos los ingredientes. Ponga en una taza 2 cucharaditas de la mezcla y vierta 250 ml de agua hirviendo. Deje reposar la infusión entre 10 y 15 minutos, cuélela y tómela en tres veces a lo largo del día.
Sugerencia:
A principio de la primavera se puede comprar o recoger ajo de oso. Píquelo, métalo en un tarro y cúbralo con aceite de oliva. Déjelo reposar entre 1 y 2 semanas, aliñe la comida con una cucharada de este aceite.
Prevenir la Arteriosclerosis
Entre las enfermedades de los vasos sanguíneos, la Aterosclerosis es la más importante. Es cuando el flujo de sangre se ve impedido por depósitos en los vasos sanguíneos o por la falta de elasticidad de esos vasos, se desencadenan serios trastornos circulatorios. Es más frecuente en hipertensos, fumadores, obesos, diabéticos y en aquellos que posean tasas altas de colesterol y triglicéridos en sangre.