Con motivo de los distintos acontecimientos relacionados con la seguridad alimentaria -la prensa prefiere llamarlos escándalos- que se han ido sucediendo en las últimas décadas, tales como el mal de las vacas locas (EEB), la gripe aviar, dioxinas en carne de pollo y huevos, entre otros, la seguridad alimentaria se ha colocado en el punto de mira de consumidores, gobiernos y organizaciones a nivel mundial. Por tanto, la identificación de nuevos riesgos es vital para poder adelantarse o minimizar las consecuencias de nuevos peligros para la salud animal y humana.
Los acontecimientos o escándalos citados anteriormente están relacionados con la aparición de nuevos riesgos de muy distinta naturaleza llamados riesgos emergentes que, según el Reglamento (CE) 178/2002 son aquellos riesgos derivados de un peligro de nueva identificación asociados a una exposición significativa, o bien aquel derivado de una exposición nueva o aumentada y/o una sensibilidad creciente a un peligro conocido.
Los riesgos que no cumplan con la definición anterior son riesgos caracterizados por su aparición repentina, como es el caso de la contaminación de alimentos o piensos en situaciones relacionadas con el bioterrorismo o la emisión de una nube tóxica o radiactiva. No se incluyen dentro de los riesgos emergentes aquellos relacionados con el consumo accidental de alimentos o piensos que no cumplen los requisitos de seguridad establecidos, aunque puede requerir la acción inmediata para evitar un aumento de la exposición o un daño para la salud de los afectados.
La aparición de nuevos riesgos relacionados con los alimentos o la reaparición de otros ya conocidos puede venir dada por diversos factores como:
La identificación de estos riesgos emergentes se lleva a cabo por una detección precoz de hechos obtenidos a través de una investigación y/o programas de vigilancia. La evaluación de estos riesgos emergentes debe ser flexible para adaptarse a los cambios en las condiciones que afectan a dichos riesgos y al perfeccionamiento y mejora de los métodos de detección.
El organismo responsable de la identificación de los riesgos emergentes a nivel europeo es la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), que define dichos riesgos como el riesgo resultante de la exposición a un peligro de nueva identificación o el riesgo derivado de una mayor exposición o de la aparición de nuevas vías de exposición a un peligro conocido.
Dichos riesgos emergentes deben poder ser evaluados a través de un indicador y de una tendencia en el tiempo y en el espacio. Sería deseable que este indicador fuese fiable, sensible, cuantificable y que proporcione información sobre la naturaleza del peligro y el origen del riesgo.
Como ejemplos de riesgos emergentes, la EFSA cita los siguientes:
En siguientes artículos seguiremos hablando sobre estos riesgos emergentes, de gran importancia para la seguridad alimentaria.
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