La artrosis de rodilla es una condición que puede llegar a tener un gran impacto en la calidad de vida y capacidad funcional de quien la padece. Entre todos los métodos de tratamiento y terapias planteados en la actualidad para esta condición, se ha demostrado que el ejercicio puede aportar la mayor cantidad de beneficios. Es por ello que en el siguiente artículo te explicaremos una rutina de los mejores ejercicios para mejorar la rigidez de rodilla en casos de artrosis.
Cómo lo indica su nombre, la rigidez en la rodilla es una deficiencia en la movilidad pasiva y activa de la articulación de la rodilla que se presenta comúnmente en la artrosis pero también se puede producir como consecuencia de traumatismos e intervenciones quirúrgicas.
La artrosis o desgaste en la rodilla es una enfermedad degenerativa que suele aparecer durante la edad avanzada, aunque también es posible que se presente en personas jóvenes tras una lesión previa en la rodilla. En ese sentido, la artrosis se caracteriza por el aumento paulatino en el desgaste del cartílago articular, lo cual favorece a la aparición de dolor durante el movimiento, deformidad progresiva e incapacidad para caminar.
La rigidez articular se suele presentar como consecuencia de procesos inflamatorios o enfermedades reumatológicas, como es el caso de la artritis y artrosis, además de traumatismos, lesiones e intervenciones quirúrgicas, sobre todo las que requieran un tiempo de inmovilización prolongado. Además de esto, el sedentarismo es otro de los factores principales vinculados a la reducción en la movilidad de las articulaciones.
En primer lugar, el ejercicio físico ayuda a mantener la fuerza y movilidad en la articulación. Las caminatas cortas y suaves para iniciar son unas de las grandes herramientas para pacientes con artrosis en etapa leve a moderada.
Por otra parte, el enfoque mediante la fisioterapia para aumentar la movilidad de rodilla en pacientes con artrosis también ha demostrado gran efectividad. Este se basa principalmente en técnicas de movilización pasiva, movilizaciones asistidas y activas, ejercicios isométricos y medidas antiedema.
La rótula es un hueso pequeño que se encuentra ubicado en la parte anterior de la articulación de la rodilla. Éste hueso sirve de palanca para los músculos cuando realizan el movimiento de flexión y extensión, además de brindar protección a la rodilla.
Para iniciar, debes colarte sentado en una silla y luego se coloca la pierna semi extendida en una posición cómoda y relajada. Desde ahí, con ambas manos en una toma de pinza se sostiene la rótula realizando desplazamientos laterales, ascendentes y descendentes. Los ejercicios de movilización pasiva de la rótula permiten un mejor deslizamiento de esta durante los movimientos de rodilla.
Cómo lo indica su nombre, este sencillo ejercicio consiste en realizar de forma activa movimientos de flexión y extensión de rodilla, nuevamente manteniéndose sentado en la silla durante esto.
Esta vez, sentado con el pie apoyado en el suelo se realiza un movimiento de rotación que parte desde la rodilla al pie, alternando entre cada lado. Fisiológicamente, este movimiento de rotación solo se puede alcanzar cuando la rodilla se encuentra en una posición de flexión. De ser difícil conseguirlo, se recomienda utilizar el apoyo de las manos para rotar la pierna.
El ejercicio a realizar en esta oportunidad consiste en una combinación del movimiento de flexo-extensión y rotación. De esta manera, sentado en la silla con las piernas flexionadas se procede a realizar un giro con el pie en el mismo sentido de rotación para desde esa posición, partir en el movimiento de extensión de la rodilla. De la misma forma se realiza hacia el lado opuesto.
Este último ejercicio se realiza parado y con un pie sobre un escalón, silla o superficie que se encuentre a una altura del rango de movilidad que puedas alcanzar. De esta manera con la pierna posterior extendida, se procede a realizar una flexión del miembro que se encuentra en apoyo, desplazando anteriormente el peso corporal desde la cadera para favorecer este movimiento.
Se recomienda realizar de 10 a 12 repeticiones de forma pausada en cada uno de estos ejercicios, acompañandolas con respiraciones profundas durante cada movimiento.
A continuación se mencionan algunas de las principales recomendaciones y precauciones para tener en cuenta cuando se presenta rigidez en la articulación de la rodilla:
La rigidez en la articulación de la rodilla que se produce como consecuencia de la artrosis puede llegar a representar una gran nivel de limitación en la vida diaria de quien la padece, es por ello que se recomienda implementar todas las herramientas al alcance para la prevención y el abordaje de esta condición, garantizando así una mejor calidad de vida.